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La experiencia de la biblioteca desde la mirada de los ciudadanos

Desde que se empezaran a desarrollar los eventos de Readmagine en el Centro Internacional para la Investigación, el Desarrollo y la Innovación de la Lectura (Casa del Lector) las bibliotecas públicas han tenido un papel relevante en el programa de la semana.
 
La inquietud de la FGSR en torno a la biblioteca está referida, desde hace bastantes años, a la situación de fragilidad en la que puede verse inmersa. La digitalización de la sociedad y su impacto sobre la lectura, aunque desigual en plazos y ámbitos, puede implicar una pérdida de relevancia del espacio físico con libros impresos, una deslocalización de las experiencias ciudadanas que podían tener su sede en la biblioteca, la reducción de la demanda del préstamo de documentos y las consiguientes disminuciones en las partidas presupuestarias que podrían implicar la pérdida de un gran activo para la sociedad y los lectores.
 
Dentro de las actividades programadas en la Semana de la Innovación Digital de la Lectura, los Libros y las Bibliotecas, el miércoles 7 de junio se celebra una sesión en la que van a trabajar, organizados en distintos equipos, veinte profesionales que desarrollan su labor en distintas bibliotecas del territorio de la Comunidad de Madrid. La propuesta se lleva a cabo en colaboración con la Subdirección General del Libro de la Comunidad de Madrid.
 
Este Departamento ha ido encargando una serie de investigaciones sobre usuarios y no usuarios de las bibliotecas que hay en la Comunidad de Madrid. La FGSR ha colaborado durante todos estos meses en el acompañamiento y asesoría de una investigación en la que se distinguen dos fases principales:
 
– Estudio cualitativo con grupos de discusión (focus group)
 
– Estudio cuantitativo con entrevistas individuales
 
En el primer bloque se han buscado en las sesiones de los grupos discursos que ofreciesen información sobre los valores y atributos que, tanto los usuarios como los participantes que no usan las bibliotecas, asignan a la idea de biblioteca pública, a cada uno de los componentes de su oferta y a todas y cada una de las variables que inciden en su labor.
 
Mediante las entrevistas se ha correlacionado el perfil de cada uno de los participantes -en relación con variables sociodemográficas, de actitudes y consumos culturales- con su uso de los servicios bibliotecarios.
 
En esta jornada de trabajo en Readmagine los participantes (que puedes conocer en este enlace), utilizarán la información de estos estudios para avanzar en una mayor definición de un modelo para comprender la realidad de la relación de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid y sus bibliotecas públicas.
 
Esta sesión de trabajo se llevará a cabo sin público y sigue la secuencia comenzada en 2015 con la presentación de tres experiencias disruptivas y exitosas en cuanto que las Administraciones Públicas han respondido con un incremento de fondos y, lo que es más relevante, concediendo un protagonismo mayor a las bibliotecas públicas que participan en las experiencias innovadoras.
 
Uno de los casos que fue presentado es el Library 10 de Helsinki. Su director, Kari Lämsä, afirmaba que “tenemos que redefinir el papel que desempeñamos. Tenemos que ayudar a la gente, ser amigable, a veces somos demasiado formales y oficiales. Tenemos que decidir junto a los usuarios qué materiales adquirimos y qué necesitan”. Lämsä ya no ve como antes una biblioteca como una sala de estar “sino como una cocina, donde cada uno trae ingredientes y cada día sale un menú distinto”.
 
En Library 10 Lämsä se ha centrado en “cambiar la idea de la biblioteca como un espacio pasivo. En lugar de diseñar un espacio para acceder a contenidos, hemos creado un espacio para crear contenidos”.
 
Este profesional ha conseguido atraer a la biblioteca, que también se define como Meeting Point, por ejemplo a los adolescentes, una franja de edad que siempre preocupa a los bibliotecarios. Según Lämsä estos solo rechazan el modelo tradicional y lo demuestra diciendo que “el 75 por ciento de los usuarios viene para cosas distintas al préstamo de materiales. Hemos logrado atraer nuevos perfiles como trabajadores autónomos, artistas o artesanos”.
 
También intervino Jill Bourne, directora de las bibliotecas de San José (California), considerada una de las cien mujeres más influyentes de Silicon Valley, desde que movilizara desde 2013 a los profesionales de las bibliotecas y consiguiera incrementar el aporte del municipio a la vez que colaboración de las compañías de la zona. “Las tecnológicas reinvierten en innovación y desarrollo, no se dedican a regalar dinero, pero nosotros tenemos una reputación y una confianza del público que nos da valor añadido” – comentaba.
 
Apuntaba que después de que ingenieros de eBay desarrollaran gratis una aplicación para la biblioteca, otras corporaciones como Microsoft, PayPal o Google están negociando algún tipo de colaboración. “El reconocimiento de la biblioteca pública es un reconocimiento al valor del conocimiento –afirma–. Hay que hacer ver a los políticos que son esenciales”.
 
Por último, intervino la directora de la BP de Würzburg, Anja Flicker, que para expresar su filosofía recurría al verso “Puse el pie en el aire, y él me sostenía”, de la poeta alemana Hilde Domin superviviente del nazismo y que se refiería a la particularidad de la revolución que emprendió en 2010 al frente de la biblioteca pública de Würzburg.
 
Consiguió que los cuarenta empleados, entre los que había muchos reacios o desinteresados por la cultura digital afrontasen una inmersión progresiva, que ha sido un éxito. “No podíamos dejar a nadie atrás –sostiene Flicker–. Ha sido un proceso muy duro y lento, pero no tiene marcha atrás. Como bibliotecarios hemos de ser capaces de formar a nuestros usuarios en tecnologías y antes había que preparar al equipo“.
 
En la edición de 2016 se incluyó en el programa una sesión de trabajo referida al proceso de participación en la redefinición de las bibliotecas. Se presentaron las últimas experiencias en este campo de dos ciudades: Madrid y Berlín.
 
El proceso de aprendizaje quería incorporar dos dinámicas de diferente naturaleza:
 
– La redefinición del significado de la biblioteca a partir de la mirada de los nativos digitales
 
– El diálogo entre los lectores y algunas nuevas experiencias en el campo bibliotecario
 
En este contexto se llevó a cabo una actividad a la que asistieron profesionales y representantes de los vecinos, organizada entre el Ayuntamiento de Madrid y la propia FGSR. Se recorrieron los casos de San Fermín y del proceso participativo en el proyecto del Mercado de Frutas, así como los proyectos A public library, Bookcamping, The Institute for Endotic Research y Reading bodies.
 
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