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Cuando se habla de la lectura y la escritura en ámbitos no convencionales se cita la creación de la Estación de Lectura Ernesto Sabato, un espacio que sostiene el Ministerio de Educación argentino en colaboración con TEBA ( empresa que gestiona la terminal de autobuses) que cedió el espacio desde 2005 hasta la actualidad, en Buenos Aires. Difunden desde aquí material de lectura a más de tres mil personas por mes y a otras muchísimas más que esperan en los andenes y bares la llegada de los autobuses.
Todas las personas: niños, jóvenes y adultos encuentran sus lecturas pues hay libros para todos los gustos. Se promociona la palabra oral y escrita. El servicio está abierto todos los días de la semana desde las 10 hasta las 21 horas.
Silvia Paglieta, su coordinadora, escribe entre otras cosas lo siguiente sobre la Estación de Lectura: "Y en el aire se respira la presencia de lectoras y lectores ilustres que han dejado huellas con sus teorías: Genevieve Patte, Michel Petit, Daniel Pennac y se reconoce la voz de los maestros que piden y llevan libros, mochilas para seguir leyendo en las escuelas.
Sobre la alfombra que habita el espacio completo se escuchan los pasos de los escritores que visitan la estación, de los narradores, de los que leen en voz alta, de los abuelos leecuentos, de los voluntarios que aportan su tiempo para compartir libros con las escuelas vecinas".
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