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Rafael Vivas, ilustración y Visual Thinking


Rafael Vivas Bilbao nació en Madrid el 25 de agosto de 1970. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense y sus inicios en el campo laboral (en 1995), están ligados a esta disciplina. Trabajó como abogado y profesor de Derecho mientras compaginaba su afición por la ilustración, labor a la que se dedicó de forma exclusiva a partir de 2002. En ese año comienza a destacar a través de sus colaboraciones y proyectos para diversas editoriales, especialmente en el campo de la literatura infantil y juvenil.
 
En 2007 creó Ilustrarte S.L. (Escuela de Ilustración de Libros Infantiles), después conocida con el nombre de I con I, junto a la también ilustradora Nati Rodríguez. Desde la startup desarrollaron grandes iniciativas como los prestigiosos festivales Ilustratour (ilustración) y Ñam (cómic), o el Máster de Álbum Ilustrado. Tras tres años de intenso trabajo han diversificado su actividad y Rafael se ha especializado en buscar fórmulas para introducir la ilustración en las empresas, especialmente a través de Visualizamos.
 
En esta línea de actuación, ha desarrollado proyectos con diferentes marcas aplicando la metodología Visual Thinking y Design Thinking: Coca-Cola, CINFA, AbbVie, CLH, AEGON, ING, Santander, etc. Ha escrito el libro Dibujo, luego existo, en el que analiza las claves para aplicar este método de forma exitosa.
 
Rafael es una caja de sorpresas, además de fundador del grupo de jóvenes ilustradores Ilustrapossus ilustraciones han sido galardonadas con diferentes premios y ha expuesto su obra en varias ocasiones. En 2005 fue seleccionado por el Ministerio de Cultura para formar parte de Ilustrísimos, con ocasión de la Feria Internacional de Bolonia. Su obra se ha publicado en países como Italia, Francia, Inglaterra, México, Corea, Taiwan y Portugal. Además colabora con artículos sobre fútbol en la revista A la contraun proyecto en el que colabora un nutrido grupo de periodistas y artistas de la talla de Jesús Álvarez o Juanma Trueba.
 
Estudiaste Derecho y trabajaste en un despacho de abogados antes de dedicarte plenamente a la ilustración de libros para niños ¿Qué fue lo que te impulsó a dar ese giro y plantearte ser dibujante profesional?
 
Yo dibujaba desde niño, pero nunca me imaginé que el dibujo se podría convertir en una fuente de ingresos. En mi época de abogado una persona se cruzó en mi camino, vió mis dibujos y me dijo que me podría dedicar a esto profesionalmente. Fue un proceso duro de dos años, pero al final conseguí cambiar una profesión que no me llenaba por una pasión que me sigue acompañando, aunque ya no es mi principal medio de vida.
 
Estoy convencido de que todo el mundo se puede reinventar. El miedo al cambio es de las peores cosas que le suceden al ser humano, y en España es un miedo que alcanza proporciones gigantescas. Se educa a los niños para que tengan un miedo insuperable, solo porque los padres lo han tenido y les parece correcto conservarlo como si fuera el cuadro de un antepasado.
 
En alguna ocasión has dicho que tu intención a la hora de ilustrar es superar la literalidad del texto y que no crees en la ilustración descriptiva sino en la evocadora ¿Cómo consigues transmitir ese deseo?
 
Siempre he intentado crear un doble plano de lectura. No tendría sentido ilustrar un libro repitiendo de forma literal lo que cuenta el autor. Es un trabajo de equilibrismo en el que he intentado no tocar ninguno de los dos extremos: la redundancia y la traición al espíritu del texto.
 
En tus creaciones utilizas todo tipo de técnicas, recordamos sobre todo el uso de la acuarela y los colores suaves para crear estilos amables y sencillos, pero cargados de expresividad. A la hora de moldearlas ¿te condiciona el público al que va dirigida la obra?
 
Claro que sí, estoy muy centrado en el lector a quien se dirige el libro. Decir que uno ilustra “para sí mismo” es querer una desconexión con el mercado que, bajo mi punto de vista, te condena a la producción de libros de artista, especulativos, que no interesan a nadie en el mundo salvo a uno mismo.
 
Tu interés en dar a conocer la ilustración infantil como una vía de comunicación y expresión te llevó a fundar en el año 2007, junto con Nati Rodríguez, la Escuela de Ilustración de Libros Infantiles "i con i" ¿Qué te ha aportado este proyecto tanto en lo personal como en lo profesional? ¿Qué nuevas líneas de trabajo habéis ido incorporando y promoviendo?
 
Ha sido una experiencia agridulce. He aprendido muchísimas cosas, pero no hemos conseguido un proyecto sostenible en el tiempo. Hemos intentado aplicar criterios empresariales a una idea que no era un negocio. Eso, sumado al hecho de la dependencia del sector cultural a las diferentes administraciones públicas, la crisis, el humor cambiante de los políticos, etc., nos ha animado a buscar dedicar el tiempo a otros proyectos.
 
 
Huerto del limonar. Poetas del 27 (Edelvives, 2007)
 
Igualmente, has iniciado nuevos caminos con  Visualizamos, una interesante plataforma centrada en el Visual Thinking como elemento fundamental para transformar las acciones culturales. ¿Podrías hablarnos de esta iniciativa?
 
En el año 2010 descubrimos que en EEUU existía una metodología de trabajo llamada Visual Thinking, que básicamente consistía en aplicar los dibujos a las empresas para explicar mejor las estrategias y hacer tangibles proyectos innovadores. Desde entonces hemos estado abriendo mercado en nuestro país hasta convertirnos en la referencia de esta metodología en España. Es una gran satisfacción comprobar cómo el trabajo de tantos años nos está ahora reglando un montón de proyectos maravillosos en los que participamos con equipos de lo más diversos.
 
Desde I con I ofrecéis un Máster en Álbum Infantil ilustrado, en el que colaboráis con más de veinte editoriales que revisan los proyectos de los alumnos y ofrecen orientación, y fuisteis los impulsores de prestigiosos festivales como Ilustratour o Ñam Desde esa experiencia acumulada ¿creéis que vivimos una “época dorada” en cuanto a popularidad y difusión de ambos formatos (álbum y cómic) para todas las edades?
 
Así es, cualquiera que se pasea por una librería lo puede comprobar. No solo el producto editorial es mucho más abundante y variado, sino que el lector es mucho más sofisticado y busca libros singulares. Nunca como hasta ahora hemos tenido a nuestro alcance álbumes y cómics de tan altísima calidad.
 
Nos gusta pedir a nuestros entrevistados que citen alguna obra que consideren lectura de cabecera para todos los interesados en la LIJ, ¿podrías señalar cuál o cuáles son las tuyas? Aquellas a las que siempre vuelves en algún momento…
 
Puf, tengo una lista interminable, pero me limitaré a recomendar 10 títulos imprescindibles, agrupados en dos capítulos:
 
ÁLBUM ILUSTRADO
 
Frederick, de Leo Lionni
La promesa del renacuajo, de Jeanne Willis y Tony Ross
Coco y Pío, de Alexis Deacon
La gran pregunta, de Wolf Erlbruch
 
Frederick (Leo Lionni. Kalandraka, 2013)
 
CÓMIC:
 
Las aventuras de Tintín: El Loto Azul, de Hergé
Asterix: La cizaña, de Goscinny y Uderzo
Persépolis, de Marjane Satrapi
Paul en los scouts, de Michel Rabiaglati
Corto Maltés: la Balada del Mar Salado, de Hugo Pratt
 
El loto azul (Hergé. Editorial Juventud, 2017)
 
 
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