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El Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil se convoca desde el año 2004 con el objetivo de estimular la creación de obras en castellano dirigidas a lectores entre los ocho y los catorce años de edad. Valora especialmente la originalidad, la calidad literaria y la estética, con el fin de divulgar propuestas que despierten la afición a la lectura entre los más jóvenes y les ayuden a crecer como lectores críticos, a la vez que desarrollan su imaginación y creatividad.
En la presente edición se ha elegido Apestoso tío Muffin, del madrileño Pedro Mañas, una historia orientada a los lectores de 9 a 11 años de la que el jurado destaca su valor como obra "profundamente afectiva", escrita con un lenguaje vivo. Según la nota oficial, "se trata de una historia que atrapa desde el principio, en la que la construcción de personajes recuerda a Roald Dahl, donde el humor está muy presente y aparecen temas como los miedos, la capacidad por parte del protagonista de hacer de su debilidad su fortaleza y el hecho de juzgar a alguien por sus apariencias”. Además, señalan que “es fácil que el joven lector se sienta identificado, ya que se habla desde un punto de vista muy vital y positivo, y se tratan cuestiones muy profundas de una manera muy sencilla y natural”.
En 2017, los integrantes del tribunal que ha elegido al ganador han sido Rosa Huertas (escritora, profesora y ganadora de la edición anterior); Elena Luna (profesora en C.E. Punta Galea); Cristina Hermoso de Mendoza (periodista y responsable de La estación azul de los niños, de RNE); Elena Martínez (librería Serendipias) y Pablo Cruz (editor de Anaya Infantil y Juvenil y presidente del jurado).
La obra verá la luz en el mes de abril y ha destacado sobre las otras 305 propuestas presentadas y enviadas no solo desde España sino también desde diversos puntos de Latinoamérica, Bélgica o EEUU.
Pedro Mañas nació en Madrid en 1981. Es Licenciado en Filología Inglesa por la Universidad Autónoma de Madrid, donde en 2004 obtuvo el primer premio de Narrativa Breve. En ese momento comienza su relación con el teatro universitario, para el que realiza, durante varios años, labores de dramaturgia y dirección. La obra Klaus Nowak, limpiador de alcantarillas, editada por Anaya, supone su primera incursión en el ámbito de la literatura para niños. Con ella obtiene en 2007 el primer premio del XXVI Concurso de Narrativa Infantil Vila d’Ibi.
Desde entonces, le han sido concedidos diferentes galardones nacionales e internacionales en el ámbito de la narrativa infantil, entre los que destacan el premio Leer es Vivir, el premio Ciudad de Málaga y el Barco de Vapor. Algunas de sus obras premiadas han sido traducidas al francés, al alemán o al chino.
También es autor de varios poemarios infantiles. Entre ellos, Poemas para leer antes de leer, con el que resultó ganador del Premio de Poesía Infantil El Príncipe Preguntón y Ciudad Laberinto, que le valió el II Premio de Poesía Infantil Ciudad de Orihuela. Hoy en día, Pedro compagina su labor literaria con encuentros en centros docentes y actividades de promoción de la lectura. De sus obras, los lectores y la crítica han coincidido en destacar el humor, la originalidad y la capacidad para hallar y recrear el lado fantástico de la vida cotidiana.
En ediciones anteriores, este galardón ha recaído sobre importantes firmas del panorama literario español, y varios de los libros han sido posteriormente avalados por otros galardones de prestigio como el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil ( Una habitación en Babel, de Eliacer Cansino y Cielo abajo, de Fernando Marías), el Premio CCEI ( La noche más oscura, de Ana Alcolea), el White Ravens ( La noche más oscura y Alma y la isla, de Mónica Rodríguez), el Premio de la Crítica de Asturias ( En un bosque de hoja caduca, de Gonzalo Moure) y el Premio Fundación Cuatrogatos ( La voz del árbol, de Vicente Muñoz Puelles)
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