El Ministerio de Cultura y Deporte ha concedido al escritor, traductor y poeta guipuzcoano Juan Kruz Igerabide Sarasola el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en su edición 2018 gracias a la obra Letren txotxongiloa (Abecedario Titirijario),editada por Cenlit/Denonartean, escrita en euskera y traducida a todas las diferentes lenguas oficiales del Estado.
Mediante este galardón, dotado con 20.000 euros, el MECD reconoce cada año una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales y editada en España durante el año anterior.
El jurado ha estado compuesto por la directora general del Libro y Fomento de la Lectura, Olvido García Valdés, que ha ejercido como presidenta; el subdirector general adjunto de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, David García Rivas (vicepresidente) y, como vocales, por la Real Academia Española, Soledad Puértolas; por la Real Academia Galega, María Pilar Jiménez Aleixandre; por la Real Academia de la Lengua Vasca (Euskaltzaindia), María Asunción Landa; por el Instituto de Estudios Catalanes/ Institut d’Estudis Catalans, Josep González-Agàpito; por la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI), María José Olaciregui; por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE), Cristina Cañamares; por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE), Luisa Villar; por el Centro de Estudios de Género de la UNED, Inmaculada Senra, y designado por el ministro de Cultura y Deporte, Luis Miguel Cencerrado, especialista en LIJ de larga trayectoria vinculado a la Fundación Germán Sánchez Ruipérez durante casi toda su vida profesional.
El autor galardonado en la edición 2017, Antonio Manuel García Teijeiro, no votó al ser el traductor de una de las obras propuestas.
Así se presentaba Juan Kruz a los usuarios de Canal Lector hace unos años:
Nací en primavera, sí, pero hacía un frío que pelaba. Aquel año el invierno se alargó; justo antes de nacer yo, nevó, granizó y heló. Rayos y truenos asustaron a mi madre. Ella no quería que naciese aún, hasta que templara un poco. Pero yo me empeñé; ya antes de nacer era un poco testarudo. Quería oler la nieve, oir los truenos, y el viento, sentir la emoción de vivir. Por cierto, la nieve huele como la mirada de un recién nacido, igualito-igualito. Cuando mi madre se puso de parto, el taxista no pudo subir hasta mi casa. Mi padre la llevó en su camión de lechero. Algunos años más tarde, en el colegio, un profesor me preguntó cuál era la profesión de mi padre. Yo para entonces me defendía bastante bien en castellano, pero de vez en cuando traducía literalmente las expresiones de mi lengua materna, el euskera. Le contesté rápidamente: “Repartiendo leches”. Aún resuena en mis oídos la divertida risa de mis compañeros. Pero resuena más la voz de la nieve, que me susurra: “siente la vida, huela, escucha, toca”. Por eso escribo en la nieve con caminos de tinta.
Entrevista concedida durante una de sus visitas a la antigua sede salmantina de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez para mantener un encuentro con pequeños lectores
Estudió Magisterio y se doctoró en Filología. Es profesor en la Universidad del País Vasco. Ha desarrollado diversas investigaciones en el ámbito de la LIJ, como Bularretik mintzora: haurra, ahozkotasuna eta literatura (Del pecho al habla: el niño, la oralidad y la literatura. Erein, 1993) y, tras varios libros y poemarios para adultos, en 1995 comenzó a publicar poesía para público infantil, con obras como Haur korapiloak (Trabalenguas para niños. Pamiela, 1997), Botoi bat bezala (Como un botón. Ed. Bilingüe. Anaya-Haritza, 1999), Mintzo naiz isilik (Elkar, 2001. A tus ojos mi voz. La Galera, 2004) o Munduko ibaien poemak (Elkar, 2004. Poemas para los ríos del mundo. Hiperión, 2004).
También ha escrito poesía para jóvenes como Kartapazioko poemak (Ibaizabal, 1998) y Hosto gorri, hosto berde / Hoja roja, hoja verde (Atenea, 2002), y narrativa, como las novelas Helena eta arrastiria (Elkar, 1999. Helena y el sol poniente, Editores Asociados, 2000) y Bosniara nahi (Aizkorri, 2003; Volver a Bosnia, Everest, 2005). En narrativa infantil ha escrito más de una veintena de cuentos, como la serie protagonizada por Jonas, que comenzó con Jonas eta hozkailu beldurtia (Aizkorri, 1998; Jonás y el frigorífico miedoso, Everest, 1999), con la que obtuvo el Premio Euskadi a finales de la década de los 90.
Ha traducido al euskera a autores como Charles Baudelaire, Michèle Marineau, Alfred de Musset, Mirjam Pressler, Gianni Rodari e Inge Auerbacher, entre otros.