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Dibbuks, o la pasión del editor Ricardo Esteban Plaza

                                                                             Ricardo Esteban, Magui Muñoz y el historietista Alfonso Azpiri (sentado)

La editorial Dibbuks –que este año cumple diez años de existencia– fue creada por Ricardo Esteban Plaza, de profesión consultor de recursos humanos, con la idea de publicar "cómics para todos y libros para niños", con lo que ha conseguido que "el placer de editar se vuelva maravilloso".

Así, desde 2004, Dibbuks (o Dib-buks, "libros dibujados"), publica álbumes, series, novelas gráficas o cuentos ilustrados de estilo principalmente europeo. Apasionados de la línea clara y de la animación, apoya  a autores noveles y confirmados, españoles y extranjeros y ofrece "aventura, diversión y los mejores talentos gráficos y contemporáneos a nuestros lectores".

Ricardo Esteban Plaza ha respondido a un cuestionario de Canal Lector –que él ha transformado en una declaración– donce repasa su biografía, siempre vinculada al mundo del libro ilustrado, y habla del placer y del compromiso cultural de editar obras de calidad. La editorial tiene una página web, un blog, y está presente en las redes sociales.

Sus palabras...

Siempre he estado ligado al mundo del cómic y los tebeos. Cuando empezaron las primeras tiendas especializadas de cómic en España ya formaba grupo con los pocos aficionados de entonces. Todos los viernes recorriendo las tres librerías que había por entonces y tertulias en los bares cercanos. Era otra época. Pocos títulos mensuales, muchas revistas y demasiado material extranjero que a mí me interesaba poco. No he sido de leer superhéroes nunca. Me tiraba mucho más el cómic europeo e iniciativas españolas del tipo Cairo, El Víbora, Bésame Mucho

Ya por entonces conseguí juntar a un pequeño grupo de dibujantes para hacer un fanzine (en papel y con fotocopias, era lo que se llevaba). Se llamó Albanta y duró un tiempo. Algunos de los dibujantes siguen dando mucha guerra en este medio y son grandes profesionales, Ricardo Machuca, Javier Olivares, Federico del Barrio… Entre este fanzine, colecciones de postales y reuniones íbamos pasando esta etapa que luego ha sido añorada por muchos. Uno de los principales motivos la existencia de multitud de revistas profesionales donde poder publicar y foguearse con las primeras historietas: Cimoc, Totem, Cairo, Cómix Internacional, Madriz….

Y fue en esta última, el Madriz, donde incluí mis primeras ilustraciones, historietas y guiones. Una época de desarrollo creativo bárbaro, auspiciado por el Ayuntamiento de Madrid y, principalmente, por su alcalde, D. Enrique Tierno Galván. Creíamos que nos comeríamos el mundo. Pero el cierre de esta revista vino precedido por el cierre de todas las demás y las editoriales comenzaron una dinámica editorial diferente a la seguida hasta el momento. Ausencia de revistas, publicaciones casi en exclusiva de álbumes, mucho más material extranjero (para mi fantástico pues se empezó a publicar mucho francobelga) y dificultades manifiestas de hacer una carrera como profesional si no habías tenido la suerte de entrar ya en momentos anteriores y tu nombre sonaba algo.

Durante años me centré en otros negocios y otras pasiones. Pero todo sale cuando se lleva en el interior. Monté hace veinticuatro años una consultora de recursos humanos (que dejé hace dos) y empezamos a publicar una revista especializada en el tema. Naturalmente, al estar yo como director de la misma di rienda suelta a mi pasión y la hice que fuera toda ilustrada. La editamos hasta el número 87 y por allí pasaron todo lo mejorcito del panorama de la ilustración: Max, Fernando Vicente, Ana Juan, David Rubín, Tino Gatagán, Emilio Urberuaga…. tantos autores que hicieron que las ganas por volver a meterme en el  mundo del cómic se hicieran irrefrenables. Jajajaja…

Y ya van para diez años. Naturalmente la editorial, aunque ahora con vida propia, nació bajo la influencia y la idea de mis gustos personales. Dibujos de línea clara, colores planos, estilo francobelga, pasión por la autoría española…. Años muy duros, pues quizás nos hayamos posicionado en el sector más difícil del cómic. No son ni superhéroes, ni manga, ni grandes bestseller europeos. Pero, ¡qué se le va a hacer! Hay que ser fiel a los motivos que le llevan a uno a montar un negocio cultural de estas características. Y recalco la palabra cultural, pues no es como un negocio cualquiera. Debe predominar, dentro de tu línea, el deseo de descubrir nuevos valores, investigar en nuevas formas editoriales y narrativas a través del medio, traer autores aun no introducidos en tu país, dar posibilidades a nuevos valores. Todo eso hace que el placer de editar se vuelva maravilloso. El mero hecho de ver qué se vende fuera, compra los derechos y venderlo aquí no va con nosotros. Si eso coincide con nuestros gustos y la configuración de nuestro catálogo… perfecto, pero no es el motor de negocio de Dibbuks.

Al principio no conocía a muchas editoriales ni la mecánica del sector. Me di grandes batacazos en ventas. Veía libros en escaparates de Francia y ya me los imaginaba bellamente publicados en España. Me fijaba solo en la factura gráfica, porque, al no saber francés, no llegaba a ver el valor de la obra en su conjunto. Y así se configuró el catálogo los primeros años, con meros gustos personales sin profundizar mucho. Un desastre.

Afortunadamente hace unos cuatro años entró a trabajar como editora con nosotros Marion Duc, con una ilusión tremenda y… francesa. Nos iba a resultar muy fácil a partir de ahora y con su buen ojo crítico, el saber si además de la belleza gráfica, las obras escondían una maravillosa historia. Y así ha sido. Entre todos estamos consiguiendo que el catálogo actual de Dibbuks sea espléndido, coherente con lo que queremos ver publicado y cumpliendo la  máxima cultural que nos habíamos impuesto.

Varios son los retos con los que nos encontramos ahora mismo como editorial. Por un lado el gran avance de la lectura de libros on line. A este respecto y, después de varios experimentos que no nos han satisfecho, hemos optado por acudir como partners a una iniciativa paneuropea de digitalización de contenidos. A este respecto estamos esperando, con el resto de las casi quince editoriales europeas, al veredicto de la Comisión Europea, para ver hasta dónde se puede llegar en este aspecto.

Y, por otro lado, la internacionalización de nuestro producto. Desde hace unos cinco años estamos acudiendo a salones internacionales para la venta de derechos de nuestras obras de autores nacionales en otros países. Ya hemos llegado a acuerdos con editoriales francesas, italianas, mexicanas, brasileñas, coreanas, chinas, japonesas… lo cual nos produce una gran satisfacción para nosotros y los autores que representamos. Pero nos encantaría que el sello Dibbuks se viera publicado en otros países con nuestros propios recursos. Quizás países como Alemania, Italia o Francia son los más próximos para ello y, en breve, daremos los primeros pasos.

Lo que más nos enorgullece es la satisfacción de nuestros lectores. Hemos pasado de vender obras porque gustaban al lector a que los libreros nos comenten que ya muchos de ellos vienen y preguntan por las novedades de Dibbuks. El que te reconozcan como generador de buenas obras y de calidad ya es un orgullo. A eso vamos y queremos que los “lectores Dibbuks” aumenten por el buen trabajo que desarrollamos y debemos desarrollar de aquí en un futuro próximo.

Ahora acabamos de cumplir diez años y podemos decir todo esto. Queremos que dentro de cinco u otros diez podamos seguir diciéndolo.

Ricardo Esteban Plaza
Editor jefe de Dibbuks
 
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