¿Te has parado a pensar, alguna vez, cuál fue el primer animal de compañía de los humanos? Sara Fernández nos invita a imaginar una más que probable realidad, a través de las andanzas de Lupito, el más pequeño de una camada de lobeznos, que debe esforzarse, junto a sus hermanos, para alimentarse, crecer y, en definitiva, sobrevivir en un inhóspito, hostil y prehistórico entorno. Cuando la manada decide migrar hacia regiones más prósperas donde asegurar la comida, no puede seguir el ritmo. Perdido y solo, afronta una nueva realidad y decide arriesgarse a tomar contacto con una "bestia enorme" que camina a dos patas (en realidad, un niño que ofrece cariño y amparo al protagonista) Ficción inspirada en teorías sobre el posible origen del perro doméstico que, al mismo tiempo, ofrece trazos inspiradores para los pequeños lectores en torno a la búsqueda de la propia identidad o la superación personal. Las ilustraciones, desprovistas de fondos, con economía de medios y dispuestas a sangre, son el contrapunto tan sencillo como seductor al relato.
¿Te has parado a pensar, alguna vez, cuál fue el primer animal de compañía de los humanos? Sara Fernández nos invita a imaginar una más que probable realidad, a través de las andanzas de Lupito, el más pequeño de una camada de lobeznos, que debe esforzarse, junto a sus hermanos, para alimentarse, crecer y, en definitiva, sobrevivir en un inhóspito, hostil y prehistórico entorno. Cuando la manada decide migrar hacia regiones más prósperas donde asegurar la... Seguir leyendo
LUPITO

Lupito era el noveno de una camada de nueve.
Había nacido en plena glaciación Würm, a finales del Pleistoceno.
Esto es hace muchísimos años, ya te puedes suponer.
Su padre era el macho alfa de la manada, su madre era la hembra alfa de la manada y, por supuesto, todos los lobeznos habían salido a padre y madre.
Bueno, casi todos.