María Goyri, la protagonista de una nueva biografía ilustrada en Kalandraka -editorial que ha apostado en varias ocasiones por esta tipología para dar a conocer figuras ejemplares y no tan conocidas de nuestra historia-; vivió y murió rodeada de libros. Su empeño investigador y su pasión por el trabajo podrían ser fuente de inspiración para las generaciones actuales y un acicate para descubrir el verdadero espíritu de una pedagogía liberal, humanista y crítica. Goyri, (filóloga, historiadora, crítica literaria...); consiguió hitos como convertirse en la segunda mujer matriculada en una Facultad de Filosofía y Letras en España, o ser la primera en obtener una licenciatura en la Universidad Central de Madrid. Su trayectoria profesional estuvo marcada por la defensa acérrima de la educación igualitaria y los derechos de la mujer, en un tiempo gris y profundamente dispar, así como por una crucial labor investigadora en el campo del romancero español que abrió senderos en la filología. En capítulos cortos, de narrativa rica y seductora, se describen los momentos más destacados de su existencia, a la sombra de ilustraciones generadas a partir de la combinación de lápiz y colores aplicados con paleta digital. Con ellas, Pasamar recrea escenas cotidianas de la vida de la protagonista, como su matrimonio con Ramón Menéndez Pidal o los paseos por Granada -investigando los versos transmitidos por tradición oral en el Albaicín-; junto a Federico García Lorca; dotando cada imagen de un halo poético "marca de la casa".
María Goyri, la protagonista de una nueva biografía ilustrada en Kalandraka -editorial que ha apostado en varias ocasiones por esta tipología para dar a conocer figuras ejemplares y no tan conocidas de nuestra historia-; vivió y murió rodeada de libros. Su empeño investigador y su pasión por el trabajo podrían ser fuente de inspiración para las generaciones actuales y un acicate para descubrir el verdadero espíritu de una pedagogía liberal, humanista y crítica. Goyri,... Seguir leyendo
A la sombra de un romance

La profesora está sentada al lado de la pizarra verde. Lleva el pelo gris recogido en un moño. Tiene el rostro redondo y unos labios finos que se curvan en una sonrisa. De pie, junto al pupitre, está la alumna. Los compañeros la observan, pero ella no se siente incómoda. Como el resto de la clase, ha aprendido a recitar poemas de memoria y a hablar en público sin miedo a equivocarse.