Una historia filosófica, -para compartir antes de dormir-, en la que se evoca la figura de Ludwig Wittgenstein, pensador austro-británico cuya conversación con el matemático, filósofo, lógico y escritor Bertrand Russell, en torno a la visión de algo que uno de los dos ve y sobre lo que el otro no puede demostrar su existencia, ya figura en el anecdotario de esta materia, tan incomprensiblemente desterrada hoy del currículo escolar. El álbum, ilustrado con tres colores de alta intensidad que, mezclados entre sí, generan sensaciones casi psicodélicas en el lector y multiplican la sensación de tonalidades, viaja a la infancia del autor de "Tratado Lógico-Fílosófico"; y reproduce el citado caso práctico: un niño, alter ego de Wittgenstein, intenta convencer a su padre de que tiene un amigo rinoceronte, con el que convive en la habitación, aunque para el progenitor resulta imposible identificar su figura. Sin embargo, como queda claro, "no hay absolutamente ninguna manera de confirmar que hay ningún animal así en la habitación". La discusión abre la puerta a otras vicisitudes y, sobre todo, enciende el modo "on" de los cerebros en formación. Doris Freigofas y Daniel Dotz utilizan diversas técnicas para lograr ese impactante y luminoso acabado: dibujos sobre papel combinados con diseños digitales en ordenador y grabado. Y tú, ¿consigues ver al simpático mamífero en el hogar?
Una historia filosófica, -para compartir antes de dormir-, en la que se evoca la figura de Ludwig Wittgenstein, pensador austro-británico cuya conversación con el matemático, filósofo, lógico y escritor Bertrand Russell, en torno a la visión de algo que uno de los dos ve y sobre lo que el otro no puede demostrar su existencia, ya figura en el anecdotario de esta materia, tan incomprensiblemente desterrada hoy del currículo escolar. El álbum, ilustrado con tres colores de alta intensidad que,... Seguir leyendo
Ludwig y el rinoceronte

- ¿Qué haces, Ludwig? ¿Con quién hablabas?
Con un rinoceronte.
- ¿Con un rinoceronte? ¡Aquí no hay ningún rinoceronte! Te lo estás imaginando.
Detrás de ti.
- ¡No veo ningún rinoceronte!
En el armario.