Once nuevas aventuras de Anatol y su entrañable pandilla. En esta ocasión, las miradas apuntan a Jasón Guasón, que se enfrenta a un chantaje por parte de Milena, tras descubrir que sigue durmiendo con su viejo peluche. Aunque la idea para borrar una foto delatora es inteligente, termina por caer en una trampa mayor. También hay tiempo para acercarnos al concurso de belleza para perros que se celebra en las proximidades de la casa del protagonista o los instantes de tensión cuando descubre que, precisamente la mascota, ha desaparecido cuando Anatol debía estar pendiente de ella... Travesuras variadas, juegos de pistas, directoras que se despiden, anécdotas descacharrantes y, como reza el título, una mudanza -reconducida con acierto para estar cerca que su mejor amigo-; completan el hilo argumental de una colección de historietas a la altura, en calidad gráfica y talento narrativo, del resto de la serie. Van ya nueve entregas, pero podrían perpetuarse eternamente sin miedo a perder la atención de una tipología de lector que goza, en la actualidad, de uno de los momentos de esplendor en lo que se refiere a variedad de novelas gráficas pensadas para esa edad. Trastadas encadenadas en capítulos de ocho planchas, repletas de detalles, optimismo y -siempre- buen humor. Igualmente recomendables son las aventuras de otra creación de la pareja Didier-Muller, editada también por Kómikids, Emilio y Margot, ¿conoces a estos personajes?
Once nuevas aventuras de Anatol y su entrañable pandilla. En esta ocasión, las miradas apuntan a Jasón Guasón, que se enfrenta a un chantaje por parte de Milena, tras descubrir que sigue durmiendo con su viejo peluche. Aunque la idea para borrar una foto delatora es inteligente, termina por caer en una trampa mayor. También hay tiempo para acercarnos al concurso de belleza para perros que se celebra... Seguir leyendo
Anatol Lapifia 9

Jasón en apuros
¡Jasón, límpiame las botas, me las voy a poner para salir!
¡PAF!
¡POC!
- ¿Pero qué le pasa? ¿Es que no ve que estamos jugando?
- Es verdad... ¿No ves que estamos jugando?
- Bien, pues imprimo la foto y la cuelgo por todo el colegio.
- ¡No, no! ¡Ya voy!
- Toma, Anatol, sigue jugando tú.
- ¿Pero qué te pasa? ¿Qué es eso de la foto?
- Es que una tarde encontré mi viejo peluche Mimoso y no sé lo que me pasó...
- Espero que no durmieras con él...