Guille y su perro Trufi han salido a pasear por el bosque cuando encuentran un cofre con un extraño cargamento: dos gorras típicas de los detectives, de diferentes tamaños, un chaleco con múltiples bolsillos, y una lupa. Una invitación a jugar que aprovechan instantáneamente, de forma obligada por el robo de sus gafas a manos de una ardilla caprichosa, y que propicia el inicio de una exploración minuciosa por los alrededores. Pronto descubren que las curiosas viseras ofrecen insólitas posibilidades, como hablar con los animales, y que el primer extravío es un primer eslabón que conduce a un misterio mayor: la desaparición del huevo de Pata. Tras consultar a otros habitantes de la floresta, las pesquisas conducen al hogar de Gato Montés, ¿estará implicado en el asunto? Las ilustraciones, dispuestas a sangre, generan un universo cándido y dulce para representar el simpático ecosistema de los protagonistas, todos ellos animales humanizados que se comunican con normalidad con el niño y su mascota. Susanna Isern, con una larga y fructífera trayectoria en la LIJ, regresa a la actualidad con este primer capítulo de una serie orientada a fraguar la afición de los lectores que están dando sus primeros pasos autónomos al ritmo de los arquetipos del whodonit.
Guille y su perro Trufi han salido a pasear por el bosque cuando encuentran un cofre con un extraño cargamento: dos gorras típicas de los detectives, de diferentes tamaños, un chaleco con múltiples bolsillos, y una lupa. Una invitación a jugar que aprovechan instantáneamente, de forma obligada por el robo de sus gafas a manos de una ardilla caprichosa, y que propicia el inicio de una exploración minuciosa por los alrededores. Pronto descubren que las curiosas viseras ofrecen insólitas posibilidades,... Seguir leyendo
Guille detective y el huevo desaparecido

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