El escritor venezolano Fanuel Hanán Díaz parte de una premisa ya utilizada con anterioridad por Benito Pérez Galdós en "¿Dónde está mi cabeza?". Aquel magistral cuento, como este, nos remite a un hombre que, al despertar, descubre una horrible realidad al mirarse al espejo: ¡no hay nada sobre sus hombros! Frente al profundo desconcierto, se viste adecuadamente para disimular la nueva condición, y toma derroteros distintos a los habituales, sintiéndose, al mismo tiempo, lleno de emoción y de miedo. En esa onírica travesía descubre las peculiaridades de ir contracorriente en una sociedad tan extraña como dormida, aunque el epílogo de la aventura sea tremendamente realista e inesperado. Landonio sabe construir ese universo cercano a la obra de Dali, incluso con algún guiño a Magritte, a ratos surrealista, para trazar el camino del protagonista, un señor F. al que la falta de testa aviva otros sentimientos...
El escritor venezolano Fanuel Hanán Díaz parte de una premisa ya utilizada con anterioridad por Benito Pérez Galdós en "¿Dónde está mi cabeza?". Aquel magistral cuento, como este, nos remite a un hombre que, al despertar, descubre una horrible realidad al mirarse al espejo: ¡no hay nada sobre sus hombros! Frente al profundo desconcierto, se viste adecuadamente para disimular la nueva condición, y toma derroteros distintos a los habituales, sintiéndose, al mismo tiempo, lleno de... Seguir leyendo
EL HOMBRE QUE PERDIÓ LA CABEZA

Aunque esa mañana la alarma del reloj no había sonado, el señor F. se despertó con una sensación extraña; había tenido un sueño intranquilo.
A pesar de que afuera estaba soleado, el cuarto permanecía oscuro y todo estaba en absoluto silencio.
El señor F. se levantó de un tiro; no podía llegar tarde al trabajo.