Dos años antes de que se publicasen otros títulos infantiles en los que se aborda los sentimientos de pérdida o la muerte, la editorial Logroñesa lanzaba este poemario, firmado por Jorge Padín, miembro de las galardonadas compañías teatrales Ultramarinos de Lucas y Teatro de la Abadía; que tiene como eje vertebrador a lo largo de todos sus versos el llanto compartido, las metáforas sobre la aceptación de ese trágico momento en que dejamos de existir (cuando "ya no pintamos nada aquí", como se compara nuestra trayectoria vital con la de un lapicero, en "Sacapuntas"). Con emoción contenida, sin caer en la sensiblería, Padín da cuenta del inexorable paso del tiempo, del destino irrevocable que aguarda a todas las criaturas vivas, sean plantas o animales; la importancia de la memoria, para recordar a aquellos que nos dejaron (familiares, amigos, mascotas...); los misterios y dudas que generan "el otro lado", el proceso amargo del que, a veces, somos testigos, hasta el adiós definitivo o, incluso, las fórmulas posteriores, esbozadas en "Cenizas" o "En tierra". Entre las composiciones, todas ellas en minúscula, se esconden juegos como los tautogramas o las reducciones progresivas, trazadas al ritmo de las cautivadoras ilustraciones de Mamen Urquía, que combina collage, fotomontaje, figuras de papel y técnicas analógicas y digitales para crear una correspondencia, a medio camino entre la ternura y el desasosiego, con rimas y estrofas. Ideal para compartir en la mejor compañía y despertar el debate para avivar confesiones y percepciones que los más pequeños tengan al respecto.
Dos años antes de que se publicasen otros títulos infantiles en los que se aborda los sentimientos de pérdida o la muerte, la editorial Logroñesa lanzaba este poemario, firmado por Jorge Padín, miembro de las galardonadas compañías teatrales Ultramarinos de Lucas y Teatro de la Abadía; que tiene como eje vertebrador a lo largo de todos sus versos el llanto compartido, las metáforas sobre la... Seguir leyendo