El tercer capítulo de las aventuras de Mofeto y Tejón mantiene la línea de calidad de las anteriores entregas. Timberlake modela una enternecedora historia, ideal para leer al calor del fuego durante el reposo invernal, mediante la que certificamos la bondad que siempre intuimos en los personajes principales. Tejón precisa del máximo silencio y concentración para terminar un artículo que está escribiendo para La Gaceta del Fanático de las Rocas sobre su labor petrológica. Apenas le quedan cinco días para cumplir el plazo, pero la visita de Raspona con las crías de rata Céfiro y Zenón trastoca todos los planes. Su condición de huérfanas ablanda el corazón de la pareja, que no sospecha el evidente final de la armonía reinante en la casa. Travesuras, ocurrencias inesperadas, visitas sorprendentes... A pesar de la prórroga que concede el redactor jefe del rotativo, no estamos seguros de que llegue a tiempo para cumplir los plazos, pero a cambio la casa se ha convertido en un hervidero de emociones difícilmente igualable. Nieva fuera y hace calor entre las páginas. ¿Se te ocurre un plan mejor para cuando arrecie el frío? Aparentemente, esta entrega constituye el final de una muy original trilogía que ha conquistado a lectores de todas las latitudes y que fue reconocido como Mejor libro del año por publicaciones e instituciones tan relevantes como People Magazine, o las bibliotecas públicas de Chicago y Nueva York, en Estados Unidos. Pero, ¿quién sabe? Las ilustraciones, láminas a página completa que alternan el blanco y negro y el color, son deliciosas propuestas de Jon Klassen, galardonado en 2026 con el prestigioso Astrid Lindgren Memorial Award.
El tercer capítulo de las aventuras de Mofeto y Tejón mantiene la línea de calidad de las anteriores entregas. Timberlake modela una enternecedora historia, ideal para leer al calor del fuego durante el reposo invernal, mediante la que certificamos la bondad que siempre intuimos en los personajes principales. Tejón precisa del máximo silencio y concentración para terminar un... Seguir leyendo
PIEDRA, PAPEL O... ¡DENTERA!

El invierno no era la mejor estación para compartir desayunos. Tejón pensaba que Mofeto, su compañero de casa, ya lo sabía. Pero Tejón había bajado a desayunar y se había encontrado a su amiga Raspona la Rata, con su casco y su chaleco de trabajo con bolsillos, sentada con las piernas cruzadas en la mesa de la cocina.