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Con el paso de los años, los bibliotecarios (como otros profesionales) han ido reciclándose y ampliando su radio de acción, en un admirable afán por adaptarse a los nuevos tiempos y, sobre todo, a las demandas de los ciudadanos que visitan las salas de lectura.
Asesor laboral, animador sociocultural, mediador en conflictos, tallerista, experto en TIC, recomendador de buenas historias (esto va implícito en su ADN); catalogador, traductor y hasta confidente de lectores que confían sus secretos mientras devuelven el último material que sacaron de la biblioteca.
Desde Murcia nos llega la noticia de un servicio original y necesario, aunque quizá ya venía realizándose en otros centros sin estar adscrito a un programa concreto: la posibilidad de solicitar citas a solas con los bibliotecarios.
Nos referimos a que a partir de ahora los ciudadanos disponen de la oportunidad para establecer una fecha y una hora concretas en las que el trabajador estará disponible, en exclusiva, para ellos, ya sea para ayudar en un trabajo de documentación o investigación, pedir una selección temática concreta o, simplemente, resolver cualquier duda referente al servicio bibliotecario.
Tres días a la semana un profesional se pone al servicio del interesado, que puede recibir también asesoramiento incluso en el manejo de Internet, la confección de un curriculum o la apertura de un perfil en las redes sociales.
“Reserva un bibliotecario” es uno de los puntos destacados, y un gesto pionero en España, de la nueva programación de la Biblioteca Pública Municipal de San Javier, que también incluye otras propuestas más "clásicas" como exposiciones, ciclos de cine y magia, servicios de extensión bibliotecaria en hospitales o clubes de lectura y escritura.
Una iniciativa novedosa y original que podría extenderse a otros espacios, y que cumple literalmente con la promesa de ofrecer un servicio de atención personalizada al ciudadano.
Más información sobre esta idea en la página web de la biblioteca.
Existen otras cientos de actividades ingeniosas que ya se realizan en bibliotecas de todo el mundo y que también merecen la pena ser conocidas, como el Programa norteamericano READ, en España Perros y Letras; las actividades de biblioteca extramuros, centradas en extender las propuestas que tradicionalmente solo se programaban en ellas a otros espacios de la ciudad (parques, centros sociales, piscinas, museos, rutas literarias por ciudades y pueblos…); o los clubes de lectura basados en apps para tabletas. ¿Conoces alguna iniciativa en tu lugar de residencia que debería extenderse a otros centros?
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