Hace unos años Morgan Holzer, uno de los funcionarios que trabajan en la Biblioteca Pública de Nueva York adaptó un juego, #Sleeveface, que había alcanzado cierta popularidad en las redes sociales.
Aquella propuesta estaba basada en una dinámica mediante la que una serie de personas anónimas ocultaban su rostro con diferentes portadas de discos históricos. A tenor del éxito obtenido, creyó ver una fórmula original que podía adaptarse al campo de la literatura.
Una de las múltiples e imaginativas propuestas surgidas a partir de la iniciativa #Sleeveface
Mediante #Bookface, el primer objetivo que buscó fue el de contribuir a eliminar la etiqueta de "seria" o "aburrida" que muchas veces cuelga sobre estos espacios culturales, mostrando nuevos caminos para recomendar buenas lecturas.
A través de las redes sociales empezaron a difundir composiciones que combinaban portadas de libros con personas, en diferentes espacios de la biblioteca. El resultado fue tan exitoso que no solo bibliotecas sino también librerías y lectores anónimos de todo el mundo se sumaron a la iniciativa y situaron el hashtag entre los más utilizados.
Libraire Mollat, una de las primeras en crear tendencia a nivel europeo con sus divertidas propuestas
Al hilo de aquel experimento tan popular, numerosos perfiles han realizado excepcionales recopilaciones y concursos en los que se invita a los lectores a construir sus propias propuestas desde cualquier lugar: la calle, la librería, un paraje natural, nuestras casas...
Una de las muchas propuestas realizadas desde la Cheshire Public Library (UK)
Una de las selecciones más exitosas y conocidas ha sido la de Librairie Mollat, en Burdeos (Francia). También numerosas bibliotecas europeas de Reino Unido, Portugal, Francia, Alemania... Igualmente, en España diferentes organismos se han hecho eco de la propuesta.
Recientemente, por ejemplo, los Espais Joves de Mallorca o las Bibliotecas Municipales de diversas comunidades (Cataluña, Galicia, Madrid...) han celebrado concursos para buscar nuevos "artistas" del bookface, e incluso editoriales como Loqueleo Santillana han llevado a cabo este divertido ejercicio.
Burlingame Public Library, California (EEUU)
Al otro lado del océano ha tenido gran acogida en países como Perú (gracias a concursos como el organizado por la USIL, por ejemplo), Chile, Argentina o México.
En todos los casos, Instagram es el medio elegido para dar a conocer todas las iniciativas, siempre identificadas con el hashtag #bookface. A través de la red social Twitter también se han difundido muchas imágenes. En menor medida, pero también como canales importantes de difusión, bibliotecarios, editores y libreros usan Pinterest y Facebook para promover sus recomendaciones e invitar a los lectores a crear más composiciones mediante esta "técnica".
¿Y tú? ¿Ya te has atrevido a encajar tu cara, o alguna otra parte del cuerpo, con las portadas de tus libros preferidos para recomendar su lectura a los amigos y conocidos?
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