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La semana pasada conocíamos el nombre del ganador del Premio Cervantes Chico 2019, el autor italo-español Carlo Frabetti, reconocido de forma unánime por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares (Madrid); el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid, la Universidad de Alcalá y varios especialistas en literatura infantil y juvenil.
La presente edición incluye, por primera vez, un apartado específico para destacar la carrera literaria de una autor iberoamericano en el que colaboran la Cátedra Iberoamericana de Educación de la Universidad de Alcalá y la Secretaría de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) La sección se inaugura con el homenaje a María López Vigil, escritora nacida en Cuba y afincada en Nicaragua.
En declaraciones a uno de los periódicos más importantes de este país centroamericano, El Nuevo Diario, López Vigil señalaba que se trata de un premio que se concede, en realidad, a todo el país y que, de esta forma, ya puede decir que tiene "los dos Cervantes", en referencia a la obtención del "Nobel de las letras hispánicas" por parte de Sergio Ramírez el año pasado.
En la misma declaración, la organización ha incluído tres distinciones más vinculadas al ámbito escolar:
Reconocimiento al escolar Cervantes Chico 2019: Iván Rodríguez Chamorro, alumno del Colegio Público de Educación Especial Pablo Picasso.
Reconocimiento al maestro Cervantes Chico 2019: Elvira González Calero, del Colegio de Educación Infantil y Primaria ‘Infanta Catalina’.
Reconocimiento a padres y madres Cervantes Chico 2019: AMPA del Colegio Concertado ‘Calasanz’.
Todos los trofeos se entregarán en el mes de octubre en un acto solemne que se celebrará en el recinto universitario alcalaíno.
Foto: El Imparcial (c)
"Soy sólo una cuentista, soy la niña que fui y que siempre va conmigo."
María López Vigil nació en La Habana en 1944. Desde 1981 vive en Nicaragua. La Enciclopedia Cubana recoge varias declaraciones de la autora que ayudan a entender la influencia que el recuerdo de la infancia y la estancia en ambos países tienen en su obra: “En Cuba está mi ombligo, allí aprendí a leer y a escribir, a contar cuentos y a escucharlos". Tras ese proceso "formativo" la llegada al país centroamericano le dio la oportunidad de publicar todas sus obras.
Su primer libro fue Un Güegüe me contó, considerado un clásico de la literatura infantil nicaragüense. Desde entonces ha publicado todo tipo de relatos siempre influenciados por las leyendas, costumbres, la cultura y el vocabulario nicaragüense (Historia del muy bandido, igualado, rebelde, astuto, pícaro y siempre bailador Güegüense, La balanza de Don Nicolás Sandoval, Los dientes de Joaquín, Cinco noches arrechas...)
Con anterioridad al Premio Cervantes Chico Iberoamericano la escritora y periodista ya había sido reconocida en otros países europeos como Francia, que le concedió la Orden de la Legión de Honor, en grado de Caballero, la más importante de las condecoraciones otorgadas a personalidades de la cultura, política o el área militar.
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