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IBByMéxico / A leer y su programa Bunkos

 

IBBY México /A leer  presenta su programa Bunkos, que son pequeñas bibliotecas comunitarias, que se instalan ahí donde no es fácil que lleguen los libros y que están dirigidas al público infantil y juvenil. En los bunkos  se lee en voz alta, en voz baja, individual o grupalmente  y  se participa en charlas, actividades de escritura u otra, que relacionen los libros con otras expresiones artísticas. Es un espacio de libertad, reflexión, conciencia e imaginación que surge en la interacción de los mediadores con los niños y jóvenes.
Los bunkos buscan crear y ofrecer espacios de lectura para niños y jóvenes con difícil acceso a los libros; sensibilizar y capacitar a la comunidad para promover la lectura; fomentar la lectura gozosa, libre y significativa.  Ayudan a la construcción de comunidades lectoras a través del préstamo a domicilio, que involucra no sólo a los beneficiarios sino a sus familias. Contribuyen a formar personas autónomas, capaces de reflexionar por sí mismas, expresar sus emociones y pensamientos y de escuchar a otros con respeto.

Uno  de los bunkos más antiguos y con mayor éxito es el bunko Tonatiuh, situado en la pequeña comunidad de San Antonio Atotonilco, en el Municipio de Ixtacuixtla de Mariano Matamoros en el Estado de Tlaxcala, desde el año 2000.  La comunidad tiene sólo 492 habitantes  y carece de muchos servicios, entre ellos el acceso a la cultura y la educación.  Las mediadoras del bunko, Avelina y Marcela Altamirano, son mujeres de la comunidad, capacitadas y asesoradas por  IBBY México / A leer.

En su informe semestral de este año, nos reportan que han atendido a 39 niños y 36 niñas de la comunidad, de entre 3 y 14 años.  Estos chicos han leído un promedio de 25 libros en el semestre.  Ambas mediadoras han logrado que la presidencia municipal les dé un pequeño espacio, pero tanto ellas como la comunidad carecen de recursos para comprar libros y materiales. Sin embargo, a partir de su esfuerzo se ha logrado que el bunko esté por cumplir 13 años. A continuación, un testimonio de Marcela:

“Yo tuve un pequeño accidente, pero eso no me impidió seguir trabajando con los pequeños, ya que el tiempo que estuve en cama, ellos acudían a la casa y ahí, en la cama, hacíamos la sesión”.

 
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