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Recursos
Sin duda las tareas de lectura varían mucho según el género y el tema. Contra la idea homogeneizadora y simplista de que todos leemos siempre del mismo modo, hoy se postula una visión más social, diversa y versátil: cada tipo de texto usa el lenguaje de forma particular y en cada situación leemos de manera diferente. Además de ofrecer al aprendiz una gama variada de lecturas, es relevante proponer tareas que se adapten a cada recurso. Veamos cuatro ejemplos, a título orientativo:
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Prensa. Las diferentes secciones de un periódico o de una revista ofrecen prácticas lectoras y géneros textuales diversos, que permiten acercar al aprendiz a la actualidad y al uso más vivo del lenguaje. El aprendiz puede hacer seguimiento diario de una noticia, identificar los argumentos a favor o en contra de una tesis en un editorial o una crítica, rescribir con palabras corrientes los anuncios breves, buscar metáforas en las crónicas deportivas, relacionar los iconos meteorológicos con la descripción escrita, etc.
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Textos instruccionales. Las normas, las instrucciones, los contratos, las bases de concursos o las ordenanzas utilizan el lenguaje de modo también particular, buscando objetividad, precisión y claridad. Que sean más áridos o específicos no debería ser un argumento para evitarlos en el aula, puesto que son documentos importantes en el día a día, que regulan la vida de las personas. El alumno puede ejecutar físicamente unas instrucciones, decidir qué candidatos de un concurso cumplen las normas del mismo, decidir qué comportamientos son permitidos por unas ordenanzas, etc.
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Juegos. Muchos juegos lingüísticos, como los crucigramas, las sopas de letras, los damerogramas o los jeroglíficos requieren tareas atentas de lectura, más o menos creativa. No hay que despreciar de ningún modo el esfuerzo cognitivo y la práctica lectora que supone. El estudiante desarrolla la lectura intentando resolver estos juegos, pero también planteando otros nuevos.
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Internet. Hoy los jóvenes buscan la información que necesitan en la red. En Internet no hay controles de calidad y rigor como en las bibliotecas, por lo que la información actualizada y veraz se mezcla con la imprecisión, la propaganda o la falsedad. Es muy urgente enseñar a leer críticamente a los chicos en la red: a descubrir el autor de un recurso, a desconfiar de los desconocidos, a contrastar los contenidos, a analizar la ideología, etc. También es importante trabajar los diferentes géneros discursivos electrónicos (web, chat, foros, correo electrónico, etc.), puesto que cada uno presenta particularidades relevantes. Los WebQuest son una buena propuesta para enseñar cooperativamente a usar la red. Otra idea propuesta por Umberto Eco es la de animar a los estudiantes a buscar mentiras en la red sobre un tema determinado. De este modo se van acostumbrando a convivir con la subjetividad y la falsedad.
Técnicas
Veamos ahora algunas técnicas tradicionales de comprensión lectora que requieren manipular previamente el texto.
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Huecos. Rellenar los huecos de un texto es una de las tareas más conocidas de lectura (cloze, en inglés), pese a que a veces se concibe como ejercicio léxico o gramatical. En su versión clásica, los huecos se sitúan azarosamente en cada palabra del texto que sea múltiple de 12 y se considera acertada cualquier solución que dé sentido al texto, aunque la palabra propuesta no sea la original. Además, también podemos preparar tareas con huecos de otro tipo: un fragmento en el que faltan las últimas letras de cada palabra (e_ u_ lug_ _ d_ l_ man_ _ _ d_ cu_ _ nom_ _ _ n_ qui_ _ _ acord_ _ _ _), un texto en el que falta la última frase de cada párrafo, una carta en la que falta la introducción y la conclusión. En estos últimos ejemplos, las tareas de lectura se complementan con ejercicios de escritura y gramática.
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Recomponer. Si se puede cortar en pedazos el texto, son también útiles las tareas de reordenar el escrito como si fuera un rompecabezas. Las piezas pueden ser los párrafos, las palabras del título, los titulares internos de los diferentes apartados, las fotografías que acompañan el texto, etc. También se pueden mezclar los fragmentos de varios textos, de tema diferente, para hacer la tarea más compleja. El aprendiz debe leer de varias maneras (skim y scan) para conseguir el texto original.
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Preguntas intercaladas. Una variante sugerente de las preguntas de comprensión consiste en introducir preguntas en el interior del texto, que el aprendiz debe responder antes de seguir con la lectura. Son útiles con cuentos y narraciones que explican una historia: las preguntas animan al aprendiz a resumir lo que se ha leído y a anticipar los siguientes pasos de la historia.
Formar lectores
Veamos para terminar algunas tareas de formación del lector, que más allá de ayudar a comprender un escrito concreto pretenden desarrollar concepciones más científicas y reales de la lectura. También aspiran a enseñan algunas estrategias básicas de lectura, que se pueden usar luego de manera generalizada.
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Pistas contextuales. El aprendiz intenta comprender un texto en una lengua desconocida, con alfabeto latino (polaco, checo, sueco), fijándose en los aspectos formales: tipografía y diseño. Así, descubre que las palabras más importantes están marcadas tipográficamente (negrita, subrayado, titular) y que se repiten, que las ilustraciones ofrecen pistas del tema, que los nombres propios están marcados con mayúscula inicial, que los titulares tienen tamaño más grande, etc. De este modo el aprendiz desarrolla su destreza de inferir datos del contexto gráfico.
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Fragmentos de texto. El aprendiz debe inferir el tema y las ideas principales de un texto del que solo se conservan algunas palabras, una parte del mismo, la primera frase, una primera columna, etc. Esta tarea sirve para demostrar que no es necesario leer y conocer todas las palabras de un texto para poder alcanzar cierta comprensión del mismo. También son útiles y conocidas las tareas en las que se esconde la parte inferior de las letras, como ahora, y seguimos leyendo y comprendiendo el texto, lo cual significa que reconocemos las letras gracias a la parte superior de su forma.
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Implícitos. El aprendiz debe hacer una lista de los datos implícitos de un texto, o sea, de todo lo que se necesita saber para comprender el escrito, pero que no se menciona explícitamente. Es fácil hacerlo con las crónicas de fútbol, las noticias locales o los titulares de portada, que acostumbran a presuponer que el lector ya tiene muchos conocimientos. Para comparar, se puede hacer el mismo ejercicio con crónicas en español de otro país (México, Argentina, Colombia), en Internet: se comprueba en seguida que pese a conocer la lengua es muy difícil comprender el texto por la falta de conocimiento previo. Esta tarea permite instruir al aprendiz sobre la naturaleza constructiva e interactiva de la comprensión lectora: el lector debe aportar conocimiento al texto para comprender.
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Palabras tachadas. El aprendiz debe inferir cuáles son las palabras tachadas de un texto breve en español, en el que previamente hemos tachado dos o tres palabras importantes, siempre que aparecen. Para adivinarlas, el aprendiz debe analizar los contextos en que aparecen y deducir su posible valor gramatical y semántico. Se trata de un ejercicio muy útil para enseñar al aprendiz a comprender palabras desconocidas sin buscarlas en el diccionario.
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Manejar el diccionario. A partir de dos o tres entradas diferentes de un diccionario escolar o corriente, el aprendiz debe aclarar el valor de cada símbolo: de la cifra que indica el cambio de acepción, de la cursiva usada en los ejemplos, de las abreviaturas empleadas para conceptos gramaticales, etc. También se pueden plantear preguntas más generales sobre qué palabras se incluyen en el diccionario, cómo se ordenan y qué información incluye cada entrada. Asimismo es importante trabajar con el aprendiz el uso del diccionario: hacerle ver que solo deben consultarse en el diccionario las palabras desconocidas cuyo significado no haya podido ser deducido por procedimientos menos costosos –como los de la tarea anterior.
Por la naturaleza formativa de este último grupo de tareas, es importante dedicar tiempo a reflexionar oralmente sobre el ejercicio, para que el aprendiz verbalice sus impresiones sobre la misma.
Este texto es una colaboración de Daniel Cassany
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