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Las bibliotecas cuidan de nuestra salud

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Una iniciativa exitosa llevada a cabo en las bibliotecas del condado de Charleston, Carolina del Sur, en EEUU, demuestra que estos espacios culturales también pueden promover el cuidado de la salud en el ámbito rural

Buena parte de la población adulta sufre hipertensión, una enfermedad silenciosa y peligrosa frente a la que algunas bibliotecas están ofreciendo iniciativas. Es el caso de las bibliotecas públicas del Condado de Charleston, en Carolina del Sur (EEUU); que ya ofrecen kits para control de la tensión arterial a los usuarios gracias al apoyo de la Asociación Americana del Corazón.
 
No es la primera vez que en estos espacios se inicia un programa de salud y educación pues lleva años implementando la Red de Telesalud WISE (Mujeres en el Sureste); cuyo objetivo es mejorar el bienestar de las mujeres a través de la atención preventiva en proyectos de educación para la salud en bibliotecas locales y móviles del ámbito rural.
 
Entre los servicios que se han centralizado a través de las bibliotecas las habitantes de las zonas rural pueden tener información y asesoramiento sobre control de la natalidad, vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), consultas de lactancia, exámenes para prevenir el cáncer, consejos frente a las enfermedades de transmisión sexual (ITS) o VIH, prevencion de diabetes, asesoría de salud mental (incluida la depresión durante o después del embarazo); y planes de nutrición y de fomento del ejercicio físico.
 
 
Foto: MUSC Health (c)
 
Este proyecto es posible gracias a la financiación del Centro de Atención Médica Rural y Primaria de Carolina del Sur y merced a la asociación entre la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC), el Departamento de Salud y Control Ambiental de Carolina del Sur (DHEC) y el Colegio de Charleston.
 
En lo que se refiere al control de la tensión, todos los usuarios de estos espacios culturales pueden acceder a tanto a un esfigmomanómetro como a material didáctico a través del carnet de socio de la biblioteca.
 
Los kits contienen un manguito de presión arterial, instrucciones, información de seguimiento y algunas sugerencias literarias. También pueden recibir asesoramiento con un trabajador/a de salud comunitario empleado por CCPL. Una experiencia perfectamente exportable a otras realidades y que demuestra uno de los nuevos roles que, sin duda, las bibliotecas deben liderar.
 
 
Fuente: www.ccpl.org

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