Mucho antes de que las editoriales de literatura infantil y juvenil comenzaran a adaptar los clásicos, Anaya publicó la versión original de esta inmensa obra de Alexandre Dumas, piedra basal de la literatura de aventuras, secuenciada por las sugerentes ilustraciones de Enrique Flores. Los lectores adolescentes de comienzos del XXI -quien escribe estas líneas prestó este libro a un puñado de jóvenes en los tiempos de la sala juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, una de las primeras en España-; no se amilanaban ante el extraordinario grosor del volumen único que compila las andanzas de Edmond Dantès, un joven y valiente marino acusado sin pruebas de conspiración política, por una intriga desatada por la codicia y la envidia de quienes se decían sus amigos. Condenado a prisión, sólo espera la muerte al saber perdidos su juventud y su amor. Tras fugarse del presidio, se oculta bajo la identidad del Conde de Montecristo e imparte justicia y castigos por doquier. Pocas obras de la literatura clásica reúnen en sus páginas todos los ingredientes típicos de una historia que cautive a los públicos de todas las generaciones y de distintas épocas. Quizás por ello El Conde de Montecristo ha sido llevada al cine en tantas ocasiones.
Mucho antes de que las editoriales de literatura infantil y juvenil comenzaran a adaptar los clásicos, Anaya publicó la versión original de esta inmensa obra de Alexandre Dumas, piedra basal de la literatura de aventuras, secuenciada por las sugerentes ilustraciones de Enrique Flores. Los lectores adolescentes de comienzos del XXI -quien escribe estas líneas prestó este libro a un puñado de jóvenes en los tiempos de la sala juvenil de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, una de las... Seguir leyendo
El conde de Montecristo

El 24 de febrero de 1815 el vigía de Notre-Dame de la Garde anunció la llegada del buque de tres palos el Faraón, procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles.
Como de costumbre, un práctico salió inmediatamente del puerto, pasó rozando el castillo de If y fue a abordar el navío entre el cabo de Morgion y la isla de Rion.