La ilustradora italiana Beatrice Alemagna es una de esas artistas que acuña un estilo único y reconocible en todas sus creaciones. Impronta gráfica que impregna de sensibilidad y originalidad cada nuevo libro orientado al público infantil. Su particular visión de las cosas, y en este caso, de la infancia, aporta matices tan distintos como emotivos. ¿Quién no esperó ansiosamente la caída de una postilla eterna tras uno de los habituales accidentes cotidianos que se producen en los primeros años de vida? La protagonista, obsesionada con la herida que acaba de hacerse y su lento proceso de cicatrización, decide incluso bautizar esa costra. A pesar de que tanto sus padres como la abuela auguran, con los cuidados adecuados, una rápida evolución, la relación que se produce en tan poco tiempo es un brillante reflejo de los miedos y dudas que magnificamos en la infancia, capturando con esos colores y trazos que tan bien define la obra de Alemagna, el ecosistema sentimental de aquel tiempo evocado. Eterna nominada a los dos premios más importantes de la LIJ, seguimos disfrutando cada novedad de la creadora afincada en París, fiel a sus atmósferas conmovedoras y, por momentos, oníricas.
La ilustradora italiana Beatrice Alemagna es una de esas artistas que acuña un estilo único y reconocible en todas sus creaciones. Impronta gráfica que impregna de sensibilidad y originalidad cada nuevo libro orientado al público infantil. Su particular visión de las cosas, y en este caso, de la infancia, aporta matices tan distintos como emotivos. ¿Quién no... Seguir leyendo
Berta y yo

Ayer me caí.
Me tropecé con una piedrecita y ¡pumba!
De bruces, con la barriga en el suelo.
Al levantarme tenía una herida en la rodilla.
¡Qué daño, me picaba mucho!
Lloré como una cría.