Las relaciones entre los pollos y los campesinos están jalonadas de recelos y desconfianza. Aunque la vieja gallina trata de desmitificar las ideas preconcebidas que los pequeños tienen sobre la enigmática granjera, lo cierto es que el miedo y el temor gobiernan su día a día, a pesar de que la señora les proporciona alimento (¿con qué finalidad quiere que estén tan lustrosos?); y aparente protección. Incluso si consiguen dominar sus emociones y confían en los consejos de la gallina clueca, lo cierto es que esa forma incesante de afilar los cuchillos en segundo plano no invita, precisamente, al optimismo. Un relato original de los años ochenta que transita en el fino alambre que une la verdad y la interpretación externa que se hacen de los hechos. La obra, editada en pequeño formato, juega con aspectos presentes en la producción adulta de Fried, como las percepciones erróneas, los doble sentidos o el poder expresivo inherente a la tensión argumental, reflejada con elegancia y estética brillante por Ignasi Blanch. Para leer a solas o en compañía, en cuyo caso puede propiciarse un interesante debate posterior.
Las relaciones entre los pollos y los campesinos están jalonadas de recelos y desconfianza. Aunque la vieja gallina trata de desmitificar las ideas preconcebidas que los pequeños tienen sobre la enigmática granjera, lo cierto es que el miedo y el temor gobiernan su día a día, a pesar de que la señora les proporciona alimento (¿con qué finalidad quiere que estén tan lustrosos?); y aparente protección. Incluso si consiguen dominar sus emociones y confían en los consejos de la gallina... Seguir leyendo
El equívoco

Los jóvenes pollos no sentían una especial simpatía por la mujer pelirroja que les daba de comer. Es verdad que acudían a ella atraídos por el pienso y por la chirriante llamada de la vieja campesina, pero no las tenían todas consigo. Si, por casualidad, se acercaban demasiado a ella y, de pronto, la veían, salían huyendo como alma que lleva el diablo.