Hasta hace no mucho era poco habitual encontrar editores y escritores valientes que apostasen, en el ámbito de la literatura juvenil, por visibilizar lacras y problemas sociales de primer orden en las tramas de sus novelas. Sierra i Fabra, con una trayectoria abrumadora en número de obras y frecuencia de lanzamientos, siempre fue un outsider y precursor, también en este asunto. En "Desnuda", publicada originalmente en 2014, sondea los oscuros rincones de las relaciones tóxicas y, por ende, de su trágica y habitual consecuencia, el maltrato psicológico y físico. La historia de Marga es un serio aviso sobre los ecosistemas dañinos que a veces se generan en las relaciones amorosas adolescentes. Con un hábil estilo narrativo, asistimos a la evolución de la convivencia con Ramiro, vemos como se incrementa paulatinamente su discurso violento, abandonando el disfraz de tierno compañero para transformarse en un peligroso y agresivo sujeto controlador. En capítulos tan frugales como intensos, Sierra i Fabra sabe captar los recovecos de un idilio teñido de manipulación, que pasa por todas las fases: aislamiento y control, cuestionamiento de las razones por las que suele ocurrir, desvanecimiento del falso amor... Los lectores comprueban atónitos la desprotección de la persona que cae en este tipo de compromisos y cómo es importante actuar desde la primera señal. Una novela más que necesaria.
Hasta hace no mucho era poco habitual encontrar editores y escritores valientes que apostasen, en el ámbito de la literatura juvenil, por visibilizar lacras y problemas sociales de primer orden en las tramas de sus novelas. Sierra i Fabra, con una trayectoria abrumadora en número de obras y frecuencia de lanzamientos, siempre fue un outsider y precursor, también en este asunto. En "Desnuda",... Seguir leyendo
Desnuda

Marga.
¿Qué?
Cómo me pones.
Va, calla.
Pero si es verdad.
Ya, pero lo dices de una forma...
¿Cómo quieres que lo diga?
No sé, más dulce.
¿Te parece poco dulce?
Es que eso de "poner" suena hortera.
¡Anda con lo que me sales!
¿No puedo decirte lo que pienso?
¿Así que soy un hortera?
No, yo no digo eso. Solo que lo de "ponerte"...
¿Cómo quieres que te lo diga?
No sé. Dime que estás bien conmigo.
Lo estoy.