Buscando setas en el bosque, Miguel encuentra algo parecido a una rana y, sin querer, se ve implicado en una aventura fantástica de brujas, gnomos y otros seres que viven en el bosque. El autor maneja, acertadamente, el recurso de introducir en una historia real un elemento fantástico que la transforma. El lector se introduce con el protagonista en su pasadizo secreto del bosque para ayudar a una lamia en peligro. Relato de fantasía al estilo tradicional donde abundan los diálogos y se mantiene el suspense hasta el final. Las ilustraciones refuerzan la descripción de esos seres desconocidos.Buscando setas en el bosque, Miguel encuentra algo parecido a una rana y, sin querer, se ve implicado en una aventura fantástica de brujas, gnomos y otros seres que viven en el bosque. El autor maneja, acertadamente, el recurso de introducir en una historia real un elemento fantástico que la transforma. El lector se introduce con el protagonista en su pasadizo secreto del bosque para ayudar a una lamia en peligro. Relato de fantasía al estilo tradicional donde abundan los diálogos y se mantiene el suspense hasta el final. Las ilustraciones refuerzan la descripción de esos seres desconocidos.
El bosque de los grumos
Si una noche de luna o al clarear la mañana ves cerca de la laguna un ser que es como una rana,
pero que camina erguido y se esfuma como el humo al oír el menor ruido, no estás soñando: es un grumo.