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El escritor Manuel Vicent recorre tres cuartos de siglo de la historia de España en El azar de la mujer rubia, su nuevo libro, narrado sobre el fondo real e imaginado de los acontecimientos que él mismo contó en la prensa.
“Yo siempre he tratado de escribir cosas que he vivido, que he soñado, que he sufrido, que he gozado, todo lo que he visto a mi alrededor. Esto los críticos lo llaman autoficción. Puede ser. Pero, de hecho, una experiencia propia se transforma en literatura cuando el tiempo la ha podrido y se ha convertido en una memoria imaginada”.
Manuel Vicent (Villavieja, Castellón, 1936) se encontró con sus lectores a primeros de mayo de 2013 en Casa del Lector, con motivo de la publicación de su nueva novela. En ese encuentro, que se puede ver íntegro en el vídeo de esta página de Canal Lector, Vicent habló de su literatura, en los libros y en los periódicos, y del camino que emprendió con el anterior Aguirre, el magnífico, y que, de momento, culmina en El azar de la mujer rubia (Alfaguara). “En los últimos libros –dice–, es una experiencia que, en vez de ser muy personal, es como una estampa, o una crónica, o un esperpento de la vida política, de la vida social, de la vida que estamos viviendo”. Así, el escritor charló sobre sus novelas y artículos, y también sobre muchos temas de antes y de ahora, que él ha contado a través de la prensa: la Transición y la monarquía, el instinto de los políticos y la corrupción, la fuerza de los jóvenes y la crisis…
“Una inicial sospecha de su nueva orientación la tuvimos hace poco con Aguirre, el magnífico (2011) y ahora se convierte en certeza con El azar de la mujer rubia”, escribía Santos Sanz Villanueva en su crítica de la novela en El Cultural. “Aquélla se acogía a un enunciado general de filiación valleinclanesca, `Retablo ibérico’, que, aunque ha desaparecido en esta, no cabe duda de que ambas pertenecen a un mismo proyecto, prolongado ahora sobre una curiosa variante: el trazo visionario a que llegaba la crónica esperpentizante del último duque de Alba es el punto de partida de esta crónica fabulada de la Transición”. ‘Elegía de la Transición’, titulaba su reseña Jordi Gracia en Babelia. Y ‘Retablo de la Transición’, José María Pozuelo Yvancos la suya (“Manuel Vicent ha escrito su mejor libro en años”) en ABC Cultural. .
De tal modo que Manuel Vicent, que narró desde El País buena parte de la Transición, a través de sus crónicas parlamentarias, sus daguerrotipos, sus reportajes, columnas y artículos, compone con ambas novelas un retablo real e imaginado de la historia de España desde los años treinta hasta la actualidad. “La historia es pura ideología”, señaló el escritor en Casa del Lector. “Es un baúl del que sacas lo que tú quieres sacar. Para explicar bien la historia no sirven sólo los archivos”. “Basta leer a Balzac o a Galdós para entender el siglo XIX”. “Si un autor logra sintetizar la suspensión psíquica que la sociedad emite, explica mejor que un archivo la historia”.
En El azar de la mujer rubia, Vicent no ha querido hacer ficción sino “verosimilitud de cómo han pasado 75 años de nuestra historia a través de tres personajes”: Adolfo Suárez, el rey y Carmen Díaz de Rivera. El escritor contó el punto de partida de la novela: aquella foto tomada en 2008 por Adolfo Suárez Illana a su padre y a Don Juan Carlos, de espaldas, tras recibir el ex presidente del Gobierno el Toisón de Oro; y de la anterior, Aguirre, el magnífico: la recepción real en 1985 tras recoger Gonzalo Torrente Ballester el Premio Cervantes en Alcalá de Henares, lugar en el que el escritor fue presentado al Rey por el entonces duque de Alba como su “futuro biógrafo”.
“Yo había hecho muchos retratos de políticos, pero los había hecho bajo la especie periodística, quería transformar eso en literatura, en ficción, en verosimilitud, porque la realidad no tiene tanta fuerza como la imaginación, y la imaginación tiene que ser verosímil”, relató Manuel Vicent sobre el origen de El azar de la mujer rubia. “Lo que me subyugaba de esa historia de la Transición era que la contara o que la imaginara alguien, un protagonista fundamental, que es Suárez (dueño de algunas de las características de los héroes clásicos), con la memoria perdida como elemento literario, y al ver esa foto da la sensación de que el rey lo lleva hacia un bosque. Yo me imaginé que ese paseo era un círculo mental de 75 años de historia de España que pasa por ese bosque, y en ese bosque pasa de todo”. “Si se me pregunta: ¿todo lo que pasa es verdad? Es verdad literaria, absolutamente, porque es verosímil”.
Manuel Vicent, maestro de periodistas y de escritores, premio Nadal (Balada de Caín), Alfaguara (Son de mar), González-Ruano (No pongas tus sucias manos sobre Mozart), Francisco Cerecedo –de la Asociación de Periodistas Europeos–, ha recorrido todos los caminos del periodismo (ha sido cronista parlamentario, reportero, autor de entrevistas y reportajes, y de los retratos más veraces de la Transición); ha reunido parte de su obra periodística publicada en El País –donde ahora escribe, además de su habitual columna de la última página del domingo, la serie ‘Periodistas literarios’ (que sucede a ‘Mitologías’ y ‘Daguerrotipos’) en Babelia– en libros como Daguerrotipos, Retratos de la Transición, Crónicas parlamentarias, Nadie muere la víspera, Póquer de ases, El cuerpo y las olas…; y es autor, entre otras novelas, de León de ojos verdes, Contra Paraíso, Tranvía a la Malvarrosa, Jardín de Villa Valeria (estas tres reunidas a su vez en el volumen Otros días, otros juegos), Cuerpos sucesivos, La novia de Matisse...
Hace tres años, tras recibir la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en una conversación con los periodistas Ángel Sánchez Harguindey y Juan Cruz, el autor de El azar de la mujer rubia afirmó: “La fantasía no se afinca en la realidad, es volátil, es etérea. En cambio, la imaginación es parte de la observación de la realidad”. En el reciente encuentro en Casa del Lector, Manuel Vicent trazó su parecer sobre la esencia de la escritura al contar sus recomendaciones para quienes se encuentran en las primeras fases del “sueño de escribir”: “El único consejo que he dado es: `Lee a los clásicos y, después, mira lo que pasa en la calle a tu alrededor, oye cómo habla la gente, mira sus rostros, siéntate en la terraza de un bar, y mira el río de la gente pasa; observa los rostros, y verás que cada uno es como un mapa que te lleva a regiones lejanísimas. En esos rostros están impregnados los sueños, el dolor, las alegrías, las esperanzas, las frustraciones. Ese fondo de las miradas de la humanidad, de la sociedad, del entorno, es un lago profundísimo que hay que saber ver y en el que también hay que saber naufragar”.
El azar de la mujer rubia. Alfaguara
Críticas en El Cultural, ABC Cultural y Babelia
Aguirre, el magnífico. Alfaguara
Artículos de Manuel Vicent en El País
Daguerrotipos de cinco presidentes. El País. 18 de octubre de 2004
Los espejos de la memoria. Conversación con Ángel Sánchez Harguindey y Juan Cruz
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