Los cinco indispensables de Nono Granero
El ilustrador, escritor y narrador oral comparte recuerdos lectores y selecciona varias obras de literatura infantil y juvenil que considera fundamentales en su trayectoria

Seleccionar cinco libros imprescindibles es para mí, en cierto modo, hacer un poco de historia sobre mi propia vida alrededor de los libros y de los cuentos. Una historia que no habla solo del pasado. Porque estos libros siguen hoy tan presentes en lo que hago como si acabara de descubrirlos ayer mismo.

Comenzaré por el más lejano en el tiempo: Jim Botón y Lucas el maquinista, de Michael Ende. Me cautiva el modo en que una vida sencilla, como la de Lucas, da paso a una aventura excitante y trepidante con tanta naturalidad y frescura como la que el propio Lucas exhibe en su quehacer cotidiano. Si lo pienso bien, me doy cuenta de que a partir de él me aficioné a historias así. Relatos de apariencia cotidiana que en un momento dado despegan y nos embarcan en viajes en los que conocemos a seres increíbles (ese Gigante Aparente es uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos), mientras se construyen amistades irrompibles, como la de Lucas y Jim. Por si fuera poco, las ilustraciones de J. F. Tripp que acompañaban la edición fueron un soplo de aire fresco frente a las que encontraba en la mayoría de cuentos infantiles cuando era niño, siempre un tanto suaves, redondas y algo ñoñas. Aquí, el trazo negro y un poco hosco venía pintiparado para la dura vida del maquinista y tenía ese mismo aire sencillo pero contundente que vertebraba toda la narración.
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Dragones, dioses y espíritus de la mitología china
LIU SANDERS, Tao Tao; PAU, Johnny. Traducción de Clara Janés
Madrid: Anaya, 1985
Cuando crecí algo más, entré de lleno en la mitología clásica de la mano de unos libros que me prestó una vecina. A partir de ahí, siempre quise saber más sobre esos dioses y su modo de organizar el mundo desde el principio. Y poco tiempo después me tropecé en una librería con Dragones, dioses y espíritus de la mitología china, de Tao Tao Liu Sanders. Me fascinó la ilustración de portada (y todas las del interior, a cargo de Johnny Pau, realizadas con una brillantez y una delicadeza que combinaba perfectamente un aire oriental con otro más próximo y occidental). Descubrí a partir de ahí algunos puntos que tenían en común mitos de lugares tan lejanos y seguí descubriendo muchos más ampliando la colección a la que pertenecía este libro. Así fui acercándome a la mitología nórdica, pero también a la de Centro y Sudamérica, a la celta, a la rusa... Desde entonces he sido un incansable lector de mitos y sigo leyendo y estudiando cuanto cae en mis manos sobre el tema.

RODRÍGUEZ ALMODOVAR, Antonio; AULADELL, Pablo
Madrid: Anaya, 2011
Quizá por eso fue inevitable que mientras estudiaba Bellas Artes y gastaba el poco dinero que tenía en material de pintura o libros sobre arte, un día encontrara en una librería dos ejemplares que, aunque no estaban directamente relacionados con mis estudios, no tuve más remedio que llevarme a casa: los Cuentos al amor de la lumbre de Antonio Rodríguez Almodóvar. No eran mitos, eso estaba claro. Pero sus historias eran, en cierto modo, mucho más ricas y próximas. Me fascinaron. Y despertaron en mí un interés por el cuento que, a partir de ahí, fue creciendo, afianzándose y terminó cuajando años más tarde, cuando otra serie de azares me llevaron a ser narrador profesional. Por cierto, las ilustraciones de Pepe Pla que acompañaban a esta edición, también en blanco y negro y con una línea de cierta tosquedad, me parecían reflejar perfectamente este mundo antiguo, real y áspero en el que se asentaban estas historias.

CARROLL, Lewis; TENNIEL, John. Trad. Jaime de Ojeda
Madrid: Alianza, 2010
Cuando hablo de libros, siempre hablo de arte. Porque se trata de eso. Y el arte, esencialmente, es juego. Por eso para mí resulta fundamental Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Los personajes que aparecen, las situaciones, el planteamiento tan definido, pero que permite tantísima libertad, e incluso el empleo o la invención de palabras demuestran esa idea. Aquí se juega todo el tiempo, se mire donde se mire, ya sea en prosa, o en verso, que es uno de mis modos favoritos de jugar. Por supuesto, las ilustraciones de John Tenniel, aparentemente serias, combinaban perfectamente con ese aire juguetón de la obra y no hacía falta tener las claves de la época para percibir la sátira y el divertimento que también proponía el ilustrador.

La funeraria infantil
ÓSCAR K; KARREBAEK, Dorte
Copenhague (Dinamarca): Gyldendal, 2008
Y llegando ya a días mucho más cercanos, elegiré la obra de dos autores contemporáneos que resultaron determinantes para que yo haya llegado a escribir y publicar libros: son el escritor Óscar K. y la ilustradora Dorte Karrebæk. Aparte de las lecciones que aprendí con ellos, cualquiera de los títulos en los que han trabajado en común son para mí referencias y estímulos. Pero uno me fascina especialmente. Se titula La funeraria infantil (Børnenes Bedemand) y creo que hay pocos textos que combinen mejor el amor, el dolor, la música y, en definitiva, la vida al completo con una mirada tan delicada, trágica, sutil y vital al mismo tiempo. Un brillante ejemplo de cómo un libro álbum puede hacernos sentir de la manera más profunda.