En la actualidad, el cuento clásico y, en especial el de príncipes y princesas, es objeto habitual de reescrituras que se alejan de la fidedigna adaptación para asumir un tono paródico a la hora de narrar las vicisitudes del encuentro entre los amantes y, en especial, al cuestionar tanto las figuras monárquicas de sangre azul como las ideas de amor romántico, felicidad conyugal o pasividad de los personajes femeninos. Este libro-álbum se inscribe dentro de esta tendencia.
En la actualidad, el cuento clásico y, en especial el de príncipes y princesas, es objeto habitual de reescrituras que se alejan de la fidedigna adaptación para asumir un tono paródico a la hora de narrar las vicisitudes del encuentro entre los amantes y, en especial, al cuestionar tanto las figuras monárquicas de sangre azul como las ideas de amor romántico, felicidad conyugal o pasividad de los personajes femeninos. Este libro-álbum se inscribe dentro de esta tendencia.
Marisela y el pelirrojo

La princesa Marisela lo había planeado todo: se encerraría en la torre más alta del castillo y esperaría a que su príncipe, que no era azul sino rojo, la rescatara.
Su padre le había consentido el capricho porque eran tanto los asuntos que resolver en el reino que un problema más podría provocarle un colapso, que en aquella época era como tener el diablo en el cuerpo.
Su madre también comprendió el desliz, palabra muy común entre las condesas, porque un buen esposo venido de Oriente podría renovar el linaje.