Desde que un día vio su imagen entre las páginas de un libro, la protagonista de esta historia siempre quiso tener una pantera, pero sus padres nunca colmaron ese deseo. A cambio, por la casa desfilaron otra serie de animales domésticos, más fáciles para la convivencia pero que, a ojos de la pequeña narradora, jamás podrían hacer sombra a lo que un felino de ese tamaño representa. A pesar de sus buenos propósitos y de la seguridad que genera tener de nuestro lado a un mamífero semejante, el abuelo, en una relectura conjunta del viejo tomo que sirvió de inspiración, ayuda a reflexionar a la niña, pero, ¡nunca a abandonar sus sueños! Un canto a la libertad y al poder de la imaginación y de las ilusiones en la infancia, elaborado en bellas estampas con cierto aire vintage, generadas mediante imágenes diseñadas en placas de metal que, posteriormente, entinta e imprime para dar forma al libro.
Desde que un día vio su imagen entre las páginas de un libro, la protagonista de esta historia siempre quiso tener una pantera, pero sus padres nunca colmaron ese deseo. A cambio, por la casa desfilaron otra serie de animales domésticos, más fáciles para la convivencia pero que, a ojos de la pequeña narradora, jamás podrían hacer sombra a lo que un felino de ese tamaño representa. A pesar de sus buenos propósitos y de la seguridad que genera tener de nuestro lado a un mamífero... Seguir leyendo
NO ES UNA PANTERA

Mi animal preferido es...
¡la pantera!
La primera vez que vi una pantera
fue en un libro de mi abuelo.
¡Era la mejor amiga de dos niños!
Jugaba con ellos y los protegía.
Ludovico quería
que su animal preferido
fuese la pantera, pero le advertí:
- No. Yo lo pensé primero.