El castillo de arena

Un hermoso día de verano, dos grandes arquitectos bajaron a la orilla del mar. Cada uno de ellos quería construir un castillo, su castillo. Y querían que fuera el más maravilloso del mundo.
¡Menudo disgusto se llevaron al encontrarse!
«¡Qué mala suerte!», se dijo uno.
«¡Qué mala fortuna!», pensó el otro.
Porque ambos imaginaban que estarían solos.