Los indispensables de Beatriz Giménez de Ory
La escritora y profesora madrileña, Premio Nacional de LIJ 2021 y Premio Internacional Ciudad de Orihuela de poesía, selecciona 5 títulos atemporales que marcaron su camino como autora y lectora


El libro de las tierras vírgenes de Rudyard Kipling
Traducción de Ramón D. Perés
Madrid: Alianza Editorial
Este libro no solo contiene aventuras: también está lleno de sabiduría y de belleza. ¿Quién no querría ser como Mowgli, el niño que se crio entre lobos, habla las lenguas de todos los animales, posee el secreto de la Flor Roja y derrota con su astucia a Shere Khan?

Las aventuras de Tom Sawyer de Mark Twain
Traducción de Neus Nueno
Barcelona: Penguin Clásicos
Un libro perfecto, al que no le falta de nada: hay amistades poco recomendables, crímenes en un cementerio, el primer amor, niños piratas que surcan el Misisipi, malvados que planean terroríficas venganzas, cuevas laberínticas, tesoros, ternura y mucho humor.

Celia, lo que dice de Elena Fortún
Ilustraciones de Molina Gallent
Madrid: Alianza Editorial
Esta es otra de mis lecturas favoritas de la infancia. Me fascinaba su protagonista: una niña que tenía mi misma edad, y a quien la prosaica realidad no le bastaba. Preguntona, fabuladora, fantasiosa… así era yo también. Cuando hice la Primera Comunión, me regalaron un montón de libros con los que pude completar la colección.

Cuentos por teléfono de Gianni Rodari
Ilustraciones de Emilio Urberuaga. Traducción de Ramón Prats.
Barcelona: Juventud
También metería en la maleta "Cuentos por teléfono" de Gianni Rodari. Qué maravilloso narrativo: un viajante que todas las noches telefonea a su hija para contarle un cuento, breve o largo, según tuviera más o menos dinero para pagar la conferencia. Con estos relatos imprevisibles, surrealistas y divertidísimos entendí que algunas historias prodigiosas caben en muy pocas líneas.

Mujercitas de Louise May Alcott
Traducción de Gloria Méndez
Madrid: Alianza
Cuántas veces leí "Mujercitas" de Louise May Alcott... Como mi admirada Darrell en "Torres de Malory" (de Enyd Blyton) o la propia Celia, Josephine March era una joven con el deseo de convertirse en escritora. Las vicisitudes y el aprendizaje vital de esa familia de mujeres imperfectas (presumidas, impulsivas, medrosas…); con un padre ausente, fueron un referente necesario en mi niñez.