El caballo mágico de Han Gan

Cuando era pequeño Han Gan adoraba dibujar. Pero no podía comprar pinceles ni papel, porque su familia era muy pobre. Para ganar algún dinero y poder ayudar a sus padres, trabajaba para el posadero. Llevaba comida a casa de los clientes.
Un día Han Gan hizo una entrega en casa del célebre pintor Wang Wei.
Al salir vio unos hermosos caballos detrás de la casa y no pudo resistir la tentación de dibujarlos en la arena.
Intrigado, Wang Wei se acercó y miró atentamente el dibujo.