Mamá Elefante es genial

Papá Elefante le compró una camiseta a Mamá Elefante.
-Me la pondré ahora mismo –dijo Mamá Elefante, contenta.
Metió el pelo. Luego, las orejas. Y también los ojos...
Pero no pudo seguir. La trompa se atascó. Bien atascada. Mamá Elefante tiró de la camiseta hacia abajo. Y empujó con la trompa hacia arriba.
La aplastó y la hundió. La frunció y la retorció.
-Mmmm –gruñó. ¡Qué trompa tan molesta!
Se puso su camisa de botones y salió de casa.