Novela que sobre todo trata con delicadeza y buen criterio el tema de la integración a los grupos sociales de los chicos y chicas con discapacidad. Kurt, que va en silla de ruedas, se muestra ante la pandilla de «Los cocodrilos» como un experto detective, y por eso consigue pasar a formar parte de la banda de Olaf, María, Theo, Peter, Willy y Hannes. Todos ellos forman una pandilla homogénea, lo que los ayuda a resolver el caso de unos robos algo misteriosos que se han venido repitiendo en los últimos días en Dortmund.
Novela que sobre todo trata con delicadeza y buen criterio el tema de la integración a los grupos sociales de los chicos y chicas con discapacidad. Kurt, que va en silla de ruedas, se muestra ante la pandilla de «Los cocodrilos» como un experto detective, y por eso consigue pasar a formar parte de la banda de Olaf, María, Theo, Peter, Willy y Hannes. Todos ellos forman una pandilla homogénea, lo que los ayuda a resolver el caso de unos robos algo misteriosos que se han venido repitiendo en los últimos días en Dortmund.
Cocodrilos de barrio

–¡No te atreves! ¡Gallina! –gritó Olaf, su líder. Y los cocodrilos repitieron a coro: –¡No te atreves! ¡No te atreves!
La única que no gritó fue María, la hermana de Olaf, que tenía trece años (uno menos que su hermano): tenía tanto miedo de que le pasara algo a Hannes que no podía ni mirar. Los nueve cocodrilos estaban plantados en un semicírculo al pie de la escalera vertical de incendios, que con sus diez metros de recorrido servía para acceder al tejado.