Pasan los años y hay temáticas que permanecen inalterables entre los gustos de los pequeños lectores. Por encima del resto podemos afirmar que se mantienen Egipto y el asunto que aquí nos ocupa: los dinosaurios. Ruth Symons ha analizado con anterioridad el espacio y el cuerpo humano siguiendo las premisas que caracterizan la colección "A capas", ofrecer información concisa y múltiples curiosidades dispuestas en pequeñas píldoras, tras solapas, y una ingeniería en papel efectiva. Desde la cubierta, gracias a los diseños mediante técnicas digitales, nos sentimos parte de los ecosistemas prehistóricos. La estructura en pop-ups nos lleva desde los bosques del Carbonífero (cuando surgieron los sencillos y primigenios organismos), hasta la extinción total de estos colosales animales protagonistas. Pasamos por todas las etapas: Triásico, Jurásico (quizá la más conocida gracias a la huella de la franquicia cinematográfica creada por Steven Spielberg); Cretácico...); y surcamos tierra, mar y aire para "poner cara" a cada uno de los más increíbles ejemplares que deambularon por el planeta, cuyas costumbres y fisionomía intuimos hoy gracias a las evidencias aportadas por los fósiles (se explica también en un capítulo exclusivo el proceso de formación de los mismos y los grandes descubrimientos de yacimientos que han permitido relatar todas estas historias). A modo de epílogo, como es habitual en esta tipología de propuestas divulgativas, un amplio glosario para aclarar términos que puedan suscitar dudas entre los lectores infantiles.
Pasan los años y hay temáticas que permanecen inalterables entre los gustos de los pequeños lectores. Por encima del resto podemos afirmar que se mantienen Egipto y el asunto que aquí nos ocupa: los dinosaurios. Ruth Symons ha analizado con anterioridad el espacio y el cuerpo humano siguiendo las premisas que caracterizan la colección "A... Seguir leyendo
DINOSAURIOS A CAPAS

Hace entre 243 y 66 millones de años, los dinosaurios dominaron la Tierra durante unos 170 millones de años. Los hubo de diversas formas y tamaños: desde cuadrúpedos gigantes, tan altos como edificios, hasta diminutos depredadores de dientes afilados, tan pequeños que cabrían en una mano. Por aquella época, los reptiles voladores dominaban los cielos y los reptiles marinos surcaban los océanos, al acecho.