Hay una edad en la que aún se transita en la frontera entre la niñez y la adolescencia, justo cuando los pequeños comienzan a ir solos al colegio. En el caso de la protagonista, la travesía es larga y precisa, incluso, de un recorrido en metro. Al esfuerzo por no llegar tarde pueden sumarse otras inquietudes, como los temores lógicos de las primeras incursiones, en solitario, por la gran ciudad. Ruidos, presencias extrañas, sombras, apariencias sospechosas... cualquier cosa fuera de lo normal podría desatar el miedo. Sobre todo cuando la conjetura, desvelada por unos continuos pasos a la espalda, se transforma en insólita realidad: hay un cocodrilo que parece perseguir al personaje principal hasta el punto de provocar un accidente. El tropezón ayuda a desmontar todos los prejuicios existentes. El incidente podría haber ocurrido con cualquiera de las otras temidas especies que transitan, como todo el mundo sabe, a esa hora por los paseos y estaciones de ferrocarril; la moraleja siempre es la misma. Un relato ilustrado con mucho humor que realza los rasgos y acciones, de forma caricaturesca, del "sospechoso" reptil y de otros animales humanizados que conviven, con total normalidad, en el imaginario de la estudiante. La acción se enmarca en unos pocos minutos de un día cualquiera de invierno, camino al inicio de la jornada escolar.
Hay una edad en la que aún se transita en la frontera entre la niñez y la adolescencia, justo cuando los pequeños comienzan a ir solos al colegio. En el caso de la protagonista, la travesía es larga y precisa, incluso, de un recorrido en metro. Al esfuerzo por no llegar tarde pueden sumarse otras inquietudes, como los temores lógicos de las primeras incursiones, en solitario, por la gran ciudad. Ruidos, presencias extrañas, sombras, apariencias sospechosas... cualquier cosa fuera de lo normal podría desatar el... Seguir leyendo
¿CÓMO ES UN COCODRILO?

Ese día hacía mucho frío...
Tuve que correr para llegar a tiempo a la escuela.
Si no lo hubiera hecho, habría perdido el metro.
Al bajarme del metro...
...oí pasos detrás de mí.
¡PLAS, PLAS, PLAS!