Las historietas gráficas de Ariol y sus amigos garantizan siempre un puñado de sonrisas. Algo realmente difícil cuando se alcanza ya el décimo episodio. La fórmula siempre es la misma: personajes carismáticos, un estilo gráfico cautivador y una selección de gags y situaciones brillantes a la par que sencilla. A lo largo de doce relatos, estructurados en un patrón de viñetas similar, los componentes de la pandilla y sus familiares viven situaciones provocadas, en su mayor parte, por las travesuras y motivaciones propias de la edad. El talento de dos de los autores de cómic e ilustradores más importantes y acreditados de Francia, Emmanuel Guibert (Martha y Alan, El capitán Escarlata, Brune y El fotógrafo, serie esta última por la que alcanzó mayor popularidad); y Marc Boutavant (serie Perro apestoso, Nunca hagas cosquillas a un tigre, Escuela de ratones, Nunca bailes con un dinosaurio...); se hace evidente en una serie que, desde su nacimiento como publicación por entregas en la revista J'aime lire hace más de veinticinco años, no ha parado de reportar satisfacciones a los creadores -incluso tiene una adaptación a serie de animación, muy popular en el país vecino-. Las andanzas de los animales humanizados reflejan las experiencias y dudas que experimentan todos los niños en los últimos años de la infancia, y nos permiten conocer las descacharrantes escenas en las que se ven inmersos como consecuencia de diversas trastadas. El hilo conductor sigue siendo, sin embargo, el profundo amor que siente el protagonista por Pétula, razón que lleva al burrito incluso a asistir a clases de baile para desarrollar nuevas vías de seducción y superar la timidez y torpeza.
Las historietas gráficas de Ariol y sus amigos garantizan siempre un puñado de sonrisas. Algo realmente difícil cuando se alcanza ya el décimo episodio. La fórmula siempre es la misma: personajes carismáticos, un estilo gráfico cautivador y una selección de gags y situaciones brillantes a la par que sencilla. A lo largo de doce relatos, estructurados en un patrón... Seguir leyendo
ARIOL

El queso apestoso
- ¿Cuando eras pequeño te gustaba el queso apestoso?
- No, de pequeño no me gustaba mucho. Empezó a gustarme después, de joven.
- Toma, prueba un poco.
- ¡SOCORRO!
- ¡Ja, ja, ja!