El lobo tiene mala fama. A lo largo de los años hemos escuchado historias terribles sobre él, especialmente en las narraciones tradicionales. Sin embargo, es un ser vivo con las mismas necesidades, emociones y expresiones que el resto. Por ejemplo, sus sonidos pueden servir como espejo para encontrar afinidades, sobre todo cuando somos pequeños. Tal y como demuestra Eva Rasano, las onomatopeyas que emite el protagonista corresponden con las que podríamos escuchar en nuestro entorno cotidiano: chapoteos en la bañera, con un coche de juguete, bromeando al cucu-trás... Incluso las que se aprecian divirtiéndose al aire libre, comiendo o ¡al encontrarnos con extraterrestres en la Luna! Escrito originalmente en italiano, la autora comparte una sucesión de emociones, en vivos colores, que permiten empatizar con el personaje absoluto de la secuenciación. Incluye algún mensaje subyacente, en todo humorístico, en torno al debate ético y ambiental inherente al uso de pieles animales en la ropa cotidiana. Editado en pequeño formato, con puntas romas y papel de excelente gramaje para facilitar la interacción segura de los prelectores y garantizar su "supervivencia" a líquidos y otros "peligros"...
El lobo tiene mala fama. A lo largo de los años hemos escuchado historias terribles sobre él, especialmente en las narraciones tradicionales. Sin embargo, es un ser vivo con las mismas necesidades, emociones y expresiones que el resto. Por ejemplo, sus sonidos pueden servir como espejo para encontrar afinidades, sobre todo cuando somos pequeños. Tal y como demuestra Eva Rasano, las onomatopeyas que emite el protagonista corresponden con las que... Seguir leyendo