Papás: de obligada lectura esta historia basada "en hechos reales". Los hijos, en un determinado y efímero periodo, buscan algo muy sencillo para ser felices, jugar con sus familiares. Pero, lamentablemente, la eterna falta de tiempo, casi siempre por motivos laborales, hace que esos planes se aplacen una y otra vez y siempre queden relegados a otro momento, otro instante que nunca llega y que provoca la decepción inevitable de los más pequeños. Diana trata de atrapar con un abrazo a su progenitor, trabajador a tiempo completo, que enlaza la jornada ordinaria con las tareas domésticas. Él, con su mejor intención, trata de suplir esa falta de complicidad con regalos. Pero la pequeña lo único que desea es pasar más tiempo juntos, motor de las distintas peripecias que inicia con el fin de llamar su atención. Tras el relato, real como la vida misma, subyace el hecho de poner en valor las variadas responsabilidades domésticas que existen cada día y que, unidas al horario laboral, convierten los días en jaulas de oro mientras el tiempo pasa y los pequeños de la casa crecen sin posibilidad de volver atrás. Una invitación, tanto para pequeños como para mayores, a disfrutar de cada momento juntos y reivindicar el tesoro incalculable que supone gastar las horas en la mejor compañía. Las ilustraciones, firmadas por Javier Andrada, retratan esos momentos cotidianos y los sentimientos ambiguos que la pequeña va experimentando a lo largo del texto. David Fernández ha obtenido con anterioridad reconocimientos tan importantes como el premio Alandar de Literatura Juvenil (2011); el premio Ala Delta de Literatura Infantil (2012) o El Barco de Vapor (2013).
Papás: de obligada lectura esta historia basada "en hechos reales". Los hijos, en un determinado y efímero periodo, buscan algo muy sencillo para ser felices, jugar con sus familiares. Pero, lamentablemente, la eterna falta de tiempo, casi siempre por motivos laborales, hace que esos planes se aplacen una y otra vez y siempre queden relegados a otro momento, otro instante que nunca llega y que provoca la decepción inevitable de los más pequeños. Diana trata de atrapar con un abrazo a su progenitor,... Seguir leyendo
Papá está estropeado

Diana tiene un papá que la quiere mucho.
- Hasta el infinito -dice él.
También dice "mi niña" todo el rato.
El papá de Diana trabaja tan lejos que se pasa días sin dormir en casa.
Al volver, le da muchos besos y le pregunta mil cosas.