¡No abras este libro!

Vamos a ver, ¿quién te has creído que eres abriendo este libro cuando la cubierta dice claramente no abras este libro? Si en la puerta ves un cartel que dice NO ENTRAR, ¿tú entras? Pues claro que no, lo menos que podrías hacer es ¡llamar primero!. El motivo por el que no debías abrir este libro es porque todavía no está escrito. Mira esta página en blanco. Mira este revoltijo de palabras.