Torak regresa a su Clan después de haber sido secuestrado por la hechicera de los Víboras. Al confesar ante el jefe y los demás miembros que le han tatuado el signo de «devorador de almas» y que está poseído por la magia de la bruja, es declarado proscrito. El muchacho vagará por el bosque huyendo de los que quieren darle caza y matarlo. Aunque cree estar abandonado a su suerte, cuenta con el apoyo de Renn, una joven del Clan de los Cuervos de la que está enamorado, y de Bale, su hermano de sangre. Apasionantes sucesos completan esta cuarta entrega de las aventuras del joven protagonista, que acontecen hace más de seis mil años.Torak regresa a su Clan después de haber sido secuestrado por la hechicera de los Víboras. Al confesar ante el jefe y los demás miembros que le han tatuado el signo de «devorador de almas» y que está poseído por la magia de la bruja, es declarado proscrito. El muchacho vagará por el bosque huyendo de los que quieren darle caza y matarlo. Aunque cree estar abandonado a su suerte, cuenta con el apoyo de Renn, una joven del Clan de los Cuervos de la que está enamorado, y de Bale, su hermano de sangre. Apasionantes sucesos completan esta cuarta entrega de las aventuras del joven protagonista, que... Seguir leyendo
La hechicera. Crónicas de la Prehistoria IV
La víbora se deslizó por la ribera del río hasta que su estilizada cabeza llegó al agua. Torak se detuvo a unos pasos para dejarla beber. Le dolían los brazos de llevar la cornamenta de ciervo rojo, de modo que la dejó a un lado y se acuclilló entre los helechos para observar.