Conmovedor y fresco homenaje de Brown a su mascota. Lejos de humanizarla, la dota de omnipresencia en cada escena. Todos los detalles muestran que el autor ha puesto lo mejor de sí mismo en esta obra: la gata aparece en un tamaño mayor de lo normal para acentuar su protagonismo; aunque habitualmente rotula directamente, en esta ocasión dibujó primero a lápiz... Con apenas cuatro trazos expresa una miríada de emociones y sentimientos que envuelven al lector en una atmósfera de ternura, emoción y naturalidad lúdica.Conmovedor y fresco homenaje de Brown a su mascota. Lejos de humanizarla, la dota de omnipresencia en cada escena. Todos los detalles muestran que el autor ha puesto lo mejor de sí mismo en esta obra: la gata aparece en un tamaño mayor de lo normal para acentuar su protagonismo; aunque habitualmente rotula directamente, en esta ocasión dibujó primero a lápiz... Con apenas cuatro trazos expresa una miríada de emociones y sentimientos que envuelven al lector en una atmósfera de ternura, emoción y naturalidad lúdica.
Gato saliendo de una bolsa y otras observaciones
Éste soy yo (típica llamada telefónica a un dueño de gatos). –¡Oooh! ¡Deberías ver a Misty ahora! Está estirada de espaldas y cabeza abajo. ¡Ja, ja! ¡Ahora está rodando y dándose con la silla! Ahora está agarrada a la pata de la mesa ronroneando. Gatos con los que he vivido: Misty, Obie, Kitty y Buddy.