Es imposible no acordarse de Eduardo Mendoza y su divertidisima sátira "Sin noticias de Gurb" a medida que avanzamos en la lectura de este relato epistolar, protagonizado por un explorador intergaláctico que observa con estupor las características de un diminuto planeta, Plic, y los modos de vida de sus pequeños habitantes (siete, para ser exactos, porque la población no puede superar esa cifra, casi siempre acompañados de un perro). El análisis antropológico es contado con sencillez y mucho humor, en postales que el astronauta envía a su tía Lucinda, una misión apasionante que sirve para descubrir las curiosas tradiciones, ritos y relaciones de los pliqueos ("como les gusta ser llamados"); y los misterios que, inesperadamente, se producen en ese proceso de observación y análisis. La obra, estructurada en capítulos tan breves como las dimensiones del asteroide, viene ilustrada por simpáticas estampas caricaturescas por el mismo autor, Gustavo Roldán, creador de larga trayectoria en la LIJ y seguidor de la insigne estirpe de literatos argentinos Roldán-Devetach.
Es imposible no acordarse de Eduardo Mendoza y su divertidisima sátira "Sin noticias de Gurb" a medida que avanzamos en la lectura de este relato epistolar, protagonizado por un explorador intergaláctico que observa con estupor las características de un diminuto planeta, Plic, y los modos de vida de sus pequeños habitantes (siete, para ser exactos, porque la población no puede superar esa cifra, casi siempre acompañados de un perro). El... Seguir leyendo
Telepostales desde Plic

PRÓLOGO
Día 2 de febrero de 2222.
Una sonda terrestre, tripulada solamente por un astronauta, ha sido enviada a explorar un lejano rincón más allá de nuestra galaxia, donde se cree que hay un pequeño planeta al que han llamado Plic. Es un planeta muy muy pequeño, tal vez el planeta más pequeño que pueda existir.