El padre de familia regresa, junto a los suyos, al pueblo donde creció y vivió días de felicidad, transmitiendo a los pequeños la intensidad de aquel tiempo de descubrimientos y dinámicas cotidianas en extinción o, directamente, desaparecidas. La hija mayor ejerce como narradora y transmite, con calidez, los sentimientos que produce en ellos la llegada a un mundo tan diferente al que están acostumbrados a vivir. El reencuentro cálido con los abuelos, los espacios por los que transitaron los antiguos amigos y la permanente atmósfera de melancolía por los que o ya no están o nunca regresaron. Al mismo tiempo se esboza una crítica hacia el crecimiento desaforado de las poblaciones, jaleado por la especulación inmobiliaria en la costa, en detrimento de los espacios naturales y del cuidado adecuado del entorno. El relato, lleno de guiños a juegos y entretenimientos de generaciones anteriores, gana en intensidad gracias al trabajo gráfico de la ilustradora Rosa Ureña, que fusiona texturas de crayón y otras técnicas para configurar un ecosistema de añoranza.
Otros proyectos gráficos de Rosa Ureña en CL
El padre de familia regresa, junto a los suyos, al pueblo donde creció y vivió días de felicidad, transmitiendo a los pequeños la intensidad de aquel tiempo de descubrimientos y dinámicas cotidianas en extinción o, directamente, desaparecidas. La hija mayor ejerce como narradora y transmite, con calidez, los sentimientos que produce en ellos la llegada a un mundo tan diferente al que están acostumbrados a vivir. El reencuentro cálido con los abuelos, los espacios por los que transitaron los antiguos... Seguir leyendo
Antes todo esto era campo

A mi hermano y a mí nos encanta viajar al pueblo donde nació y creció papá.
Estamos deseando llegar porque hacerlo es reencontrarnos con nuestros abuelos, que nos dan besos sonoros en la escalera y nos achuchan fuerte hasta casi dejarnos sin respiración.