Desde los paisajes asociados a los recuerdos infantiles del autor, en Tsuwano, prefectura de Shimane; iniciamos un recorrido reposado y sereno que recoge la esencia de la vida cotidiana en Japón a través del tiempo, con fiel reflejo de las estampas típicas en cada estación del año. Ese imaginario tan fascinante, sobre el que Mitsumasa Anno reflexiona en el epílogo del álbum, también está compuesto de fotogramas que quedaron grabados para siempre en la retina del, por entonces, joven ilustrador (secuencias de Los siete samuráis, de Akira Kurosawa; o de Nijushi no hitomi, de Keisuke Kinoshita); y de otras correspondencias culturales (en una de las dobles páginas aparece un tablero de go, juego de estrategia para dos personas, que simboliza el inolvidable enfrentamiento que tuvo lugar en la década de los años 50 del siglo XX entre dos conocidos maestros). En el mismo caminar hallamos pagodas, escenarios para iniciar un combate de sumo y una representación de kamishibai, método tradicional de narrar cuentos, además de personajes populares de la literatura infantil autóctona y otras analogías y pequeños homenajes a relatos ancestrales y elementos icónicos de esa sociedad y su modo de entender la cultura o de ver la vida. Los tributos son constantes a lo largo de las diecisiete deliciosas escenas que componen este "nuevo" viaje, recuperado por Kalandraka una década después de su publicación con un formato elegante y especialmente atractivo, que realza las virtudes de la plumilla y los colores suaves característicos de su estilo.
Conoce aquí otros "paseos" de Mitsumasa Anno
Desde los paisajes asociados a los recuerdos infantiles del autor, en Tsuwano, prefectura de Shimane; iniciamos un recorrido reposado y sereno que recoge la esencia de la vida cotidiana en Japón a través del tiempo, con fiel reflejo de las estampas típicas en cada estación del año. Ese imaginario tan fascinante, sobre el que Mitsumasa Anno reflexiona en el epílogo del álbum, también está compuesto de fotogramas que quedaron grabados para siempre en la retina del, por entonces, joven ilustrador... Seguir leyendo
Los viajes. Japón

De cuando no había electricidad
La palabra japonesa keisetsu (formada por dos ideogramas que significan, respectivamente, "luciérnaga" y "nieve") designa el hecho de ser aplicado en el estudio. Procede de antiguos textos chinos en los que se narra la historia de dos políticos de la dinastia Jin (año 266-420) tan pobres que, mientras uno estudiaba a la luz de las luciérnagas, el otro lo hacía ayudado por el resplandor de la luna en la nieve.